Wednesday, February 29, 2012

El 2+2=Fracaso del discurso oficial


Las matemáticas de la escena electoral

Dos semanas después de las primarias, el ambiente festivo se ha esfumado para ser reemplazado por un nerviosismo, inseguridad y rotunda negación a la confrontación, todas reacciones infundadas por los rumores sobre la salud presidencial. La verdad es que quién sea lleva las riendas de la campaña a la reelección de Hugo Chávez está jugando con fuego, sea él mismo o sea un asesor tercero.

Tras los 3.059.024 electores que votaron en las primarias de la Mesa de la Unidad Democrática, la exagerada reacción de las huestes del gobierno, y posteriormente, la del Presidente, provocó confusión en sus seguidores. El mismo día en que fueron anunciados los primeros 2.900.000 votantes, Mario Silva y Jorge Amorín, conductores del programa “La Hojilla” al aire en la televisora estatal Venezolana de Televisión (VTV), afirmaron que esa cantidad de votantes era una improbabilidad matemática. Al tanto de ello o no, ambos locutores, al decir esto, afirmaban que los 10 millones de votantes de las elecciones parlamentarias de 2010 eran estadísticamente imposibles. Luego, un par de días después, conmemorando el Discurso de Angostura en cadena nacional de radio y televisión, el Presidente de la República lanza su primer discurso post-electoral, aún en su inamovible posición de defensor de los derechos de la clase baja en guerra a muerte contra la tirana burguesía de la ultra derecha. Entre líneas, reconoció no solo la importancia de las primarias del 12F, sino que en toda su elocuencia, supo establecer que 3 millones de votantes eran perfectamente posibles de lograr.

En medio del discurso y las descalificaciones, hizo saber que “no sabía” las condiciones en las que se realizarían las elecciones primarias. No solo tiene la osadía de decir que “ha llamado la atención “ a la rectora del Poder Electoral, Tibisay Lucena, por aceptar las condiciones que estableció la Mesa de la Unidad Democrática para la realización de las primarias, sino que también asegura que en su régimen no hay persecución, y que no había razón por la que incinerar los cuadernos de votación, haciéndose el que no sabe nada de la Lista Tascón. Aun habiendo sido aprobadas en Marzo de 2011 las normas por las que se regirían los comicios, el Tribunal Supremo de Justicia hace saber, un día después del 12F, de una medida cautelar para que no se quemaran los cuadernos, que ya estaban a media pira; claro: sin ninguna intención “política”. De manera que hace una serie de acusaciones contra los dirigentes de oposición para que no irrespetaran las decisiones “apolíticas” del Poder Judicial ¿La división de Poderes existe aun o no?

Pero la cuestión de las matemáticas, pienso yo, es la más interesante.

Lo cierto es que desde la votación de la reforma constitucional en 2007, la oposición no ha perdido una sola elección, a excepción de aquella de la enmienda constitucional en 2009. Ya había establecido antes que en las elecciones regionales de 2008, la oposición mantuvo las gobernaciones del Zulia y Nueva Esparta, y recuperó los estados de Táchira, Carabobo, Miranda y todos menos uno de los municipios del Distrito Capital, la Gran Caracas. En estos estados, además del Estado Lara (que también se volcó al bando opositor poco después de esas elecciones), se concentra prácticamente la mitad de la fuerza electoral de Venezuela. De manera que, aun ganando más Estados y más Municipios, el oficialismo se quedó con solo la mitad de la fuerza electoral. Sin embargo, este último, como todo gobierno populista, come mucho con números, comprendiendo poco sobre el significado de esos espacios.

En las elecciones parlamentarias de 2010, bajo la bandera de la Unidad, la oposición recuperó 65 puestos en la Asamblea Nacional. El resultado de 2010 se debió solo a la injusta disposición de los circuitos, pues la oposición obtuvo 50% de los votos a nivel nacional. Constitucionalmente, el sistema electoral venezolano debe ser proporcional, pero la famosa técnica del Jerrymandering le valió al Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) 98 escaños, aun después de sacar 5.399.574 contra los 5.642.553 obtenidos por los diputados de tendencia opositora. Si hubiese sido una elección presidencial, Hugo Chávez hubiese perdido. Además, después del terrible error de retirarse en 2005 de las elecciones parlamentarias, la oposición no solo recuperó terreno, sino que logró arrebatar la mayoría absoluta al partido de gobierno, que hacía y deshacía según la voluntad del presidente. Aun conservando mayoría calificada (98 curules), obtuvieron menos votos y perdieron la mayoría absoluta.

Ahora, en estas elecciones primarias, aseguran que con 3 millones de votos no se ganan unas elecciones presidenciales. Eso es cierto, pero siguen sin comprender el significado de los hechos. En las primarias del PSUV para las elecciones parlamentarias obtuvieron 2 millones de votos, y con eso tampoco se ganan unas presidenciales. Para unas elecciones primarias la abstención prevista es monumental, porque, por naturaleza, son comicios a los que asiste a votar solo el ciudadano comprometido. Si 3 millones asisten a unas primarias, la cantidad que asiste a unas presidenciales por la misma intención de voto es de al menos el doble.

La abstención en Venezuela, desde las elecciones para la reforma constitucional, ha ido en picada, uno de los indicadores más fuertes de la democracia. No creo que quepa duda de que con optimismo y con la misma línea confrontación cero, la oposición ganará otra elección. La exagerada reacción de Hugo Chávez ha causado la aun más tranquila reacción de Henrique Capriles Radonski, candidato de la Unidad, que entiende que no puede enfrentarse aún, ni hacer campaña, porque no ha llegado la fecha prevista por el Consejo Nacional Electoral para el inicio de la contienda.

Mientras tanto, el Presidente partió a Cuba para una intervención quirúrgica en medio de una despedida solemne y gris para endulzar la eventual tragedia, o el regreso triunfal. Se nota a lenguas que es año electoral.

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