En
la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas, el pasado viernes 23
de Septiembre, los representantes de Israel y la Autoridad Palestina se
dirigieron discursos cargados de diplomacia, sobre paz y guerra. Mientras el
representante israelí sobresaltaba la falta de una declaración de paz por parte
de los palestinos, el líder de la Autoridad Palestina llevó consigo una
aplicación formal, para someterla a discusión en el Consejo de Seguridad, sobre
la creación de un Estado Palestino.
Ahora
se espera respuesta por parte del Consejo, que transfirió la solicitud al
comité de adhesión de la ONU. La Comunidad Internacional espera por la
respuesta, y yo me pregunto ¿qué se espera del mismo Consejo de Seguridad que,
tras la abstención de China y Rusia, aprobó la creación del espacio de
exclusión aérea que dio paso al ataque contra el gobierno de Libia a principios
de este mismo año?
Reconozco
que existen muchas posibilidades, pero creo poder reducir esas posibilidades a
las más razonables. Las condiciones, aunque por muy poco, se ven a favor de
Palestina. Turquía podría ser un mediador regional viable, y el Parlamento Europeo ha dado su aprobación. La campaña ha hecho efecto sobre los demás países del mundo como
estaba pensada hacer, y buena parte admite estar de acuerdo con que Palestina
se sume a los cambios que vive el mundo árabe desde que comenzó el año 2011.
Por
otra parte, los Estados Unidos, que apadrina a Israel en todo caso, tienen
derecho al veto en el Consejo de Seguridad. Después de que el Presidente Barack
Obama declarase que estaba de acuerdo con un Estado Palestino, cabía esperarse
que sus delegados en el Consejo de Seguridad se abstengan, para tomar posición
neutra, o en el mejor de los casos, voten a favor. Pero la negación rotunda en
su discurso del 21 de Septiembre fue devastadora para quienes albergaban
esperanzas. En todo caso ¿será capaz Estados Unidos de vetar una resolución con
tal apoyo internacional? Es posible que así suceda, pero me atrevo a apostar que
se verían reacios a hacerlo.
En
todo caso, de ser vetada la aceptación como miembro, es posible que la Asamblea
General convierta a Palestina de miembro observador sin voto, a miembro
observador permanente, idéntico al tipo de membrecía de la Ciudad del Vaticano,
la Santa Sede. Además, creo que de ser negada la aplicación a causa del veto de
Estados Unidos en medio de la primavera árabe (en la que me atrevo incluir a
Palestina) supondría un drástico refuerzo de la postura antiamericana en el
mundo árabe y musulmán. Esto último, más acentuado aún por la gran contradicción
entre el discurso Obama dado hace dos semanas en la Asamblea General de la ONU
y el de El Cairo en 2009.
De seguir entonces Estados Unidos con una posición tan férrea, deberá atenerse a las posteriores consecuencias, que son inevitables. Además,
en una comunidad internacional que vio sacudido su concepto de Soberanía con el
caso de Libia y presenció la preponderancia del principio de la Responsabilidad de
Proteger, la Intervención Humanitaria, es posible que esta espere que los
cambios sean más profundos, y ver el comienzo de una paz que no se alcanza
desde tiempos medievales.
