Thursday, June 20, 2013

Primarias ¿ya?

El escenario
Bajo la sombra del fraude nos encaminamos a otro proceso electoral. Sí creo que derrotamos el ventajismo y el abuso el 14 de Abril, y efectivamente creo que derrotamos al chavismo, pero no es el momento de debatir sobre la legitimidad del Poder Electoral. La Sra. Lucena tiene un puesto seguro en la nave espacial que hará el primer viaje comercial a la Luna, por así decirlo, y es nuestra tarea ciudadana apretar la mandíbula y llenarle la casa con votos nuevamente. Se trata de hacer sentir la presencia de la alternativa democrática y de ganar espacios, no de lloriquear y dejar de creer que la resistencia que ejercemos es legítima y funcional.

Ahora, en cuanto a las elecciones del 8 de Diciembre, ya se le han presentado a la oposición una serie de dificultades. Primero, el servicio electoral obligatorio no sorteó nuevos miembros de mesa, por lo que aquellos que trabajaron el 7O, el 16D y el 14A, deberán trabajar el 8D, lo que representa un agotamiento que juega a favor del oficialismo. Segundo, el 8 de Diciembre se cumplirá el primer aniversario de la Última Alocución Pública del Comandantepresidente Supremo, y es de suponer que el oficialismo celebrará ese día con bombos y platillos, lo que movilizará parte de su electorado. Tercero, el Consejo Nacional Electoral dio apenas 1 mes para nuevas inscripciones, actualización de datos y retiro de difuntos; proceso en el que cada municipio contaba con un solo punto, y 170 municipios a nivel nacional no contaban con dicho puesto de actualización del Registro Electoral. Y cuarto, pero no menos importante, los rectores Lucena, Díaz y Oblitas cumplieron el 28 de Abril 7 años en su cargo, por lo que por mandato constitucional debe constituirse un comité de postulaciones en la Asamblea Nacional para nombrar nueva directiva, vaya usted a saber.

Las primarias
El caso que quiero plantear es el de las elecciones primarias en Maracaibo, tema que por estos días ocupa la agenda pública de la metrópolis. Juan Pablo Guanipa (Primero Justicia) ha propuesto nuevas primarias para Maracaibo. Asumamos que no lo hace por el dinero, lo hace porque debe salvar la Alcaldía de la administración del partido oficial y para preservar espacios para la oposición. Eveling Trejo de Rosales, esposa y paridora de hijos para el fundador del partido Un Nuevo Tiempo, es la actual alcaldesa. En dos oportunidades la escuché emitir un discurso, y en ambas ocasiones fue abucheada por el público, no que eso se tome como medidor efectivo de la opinión pública. Sus partidarios aseguran que tiene una gestión que mostrar, innumerables spots han salido al aire de ella dando lentes gratis a la comunidad.

Es bien sabido, sin embargo, que la Sra. Eveling ha caído en popularidad desde que inició su gobierno. Guanipa asegura que al menos el 70% de los marabinos quieren primarias, dato que habría que evaluar. El partido blande como excusa que ya se celebraron elecciones primarias. Sí, se celebraron en 2010, después de las gestiones de Manuel Rosales y Daniel Ponne, y el 5D de 2010 se celebraron las municipales que dieron por vencedora a Trejo de Rosales por 17 puntos porcentuales de diferencia por encima de Gian Carlo Di Martino (PSUV).

Las cosas como son
Tendríamos que preguntarnos ¿Juan Pablo Guanipa sería capaz de obtener el 58% de los votos en Maracaibo, como lo hizo Trejo de Rosales en 2010? Sería capaz con la maquinaria de Un Nuevo Tiempo, que se ha convertido en mito, no en leyenda, y la convicción de la clase media y alta marabinas, en cuyo seno es que resuenan las peticiones de un nuevo candidato. Pueden darse tres escenarios:

Juan Pablo Guanipa (PJ) – Candidato. Apoyado por UNT y la MUD, podría ganar las elecciones.

Eveling Trejo de Rosales (UNT) – Candidata. Apoyada por la MUD. Podría ganar o perder las elecciones.

Juan Pablo Guanipa (PJ) – Eveling Trejo de Rosales (UNT) – Candidaturas dividen votos. Gana el oficialismo.

A nivel local, la intención de voto por la oposición se ha mantenido entre 59% y 53%. Pero la intención de votos por partido ha variado significativamente. En 2008, del 59,90% que votó por Manuel Rosales, el 55,77% lo hizo a través de la tarjeta de Un Nuevo Tiempo. En 2010, del 58,64% que votó por Eveling Trejo de Rosales, el 53,42% lo hizo a través de la tarjeta de Un Nuevo Tiempo. Y en 2012, del 53,41% que votó por Pablo Pérez, el 40,05% lo hizo a través de la tarjeta de Un Nuevo Tiempo, mientras que Primero Justicia alcanzó un 5,16%, récord para el partido amarillo a nivel del municipio Maracaibo. Con esto último podríamos suponer (tomando en cuenta el númeor de votantes que asisten a primarias) que la relación 70-30 con la que Eveling ganó las primarias de 2010 contra Guanipa, puede haberse invertido, o al menos se puede haber reducido la brecha considerablemente entre ambos.

La caída más drástica en intención de voto por UNT es la que se evidenció en 2012, en la que el partido perdió un 13% de su fuerza electoral, equivalente en el municipio Maracaibo a 123 mil electores que pueden fácilmente hacer perder una elección. Y si la caída este año fuese de al menos 2%, pudiesen perderse las elecciones ante un candidato oficialista cuya intención de voto varía entre 39% y 46% actualmente.

Los números pueden interpretarse de muchas formas, y en las Ciencias Sociales, siempre hay un margen de error. Pero a mí parecer, el electorado intenta enviar un mensaje al partido Un Nuevo Tiempo en Maracaibo. La abstención pudiese significar perder una elección, como ocurrió en las regionales del año pasado. Por allí leí que el Pueblo zuliano le había fallado a Pablo Pérez, como si fuese el Pueblo el que se le debe al Gobierno. La candidatura de Trejo no es producto de unas primarias (como en 2010), sino del reglamento de la Mesa de la Unidad, que le da a Un Nuevo Tiempo, por su hegemonía en el estado, la potestad de imponer su candidato.

La imagen de Trejo de Rosales ha cambiado, se habla más de Maracaibo Mía que de UNT, y el logo tradicional del partido (casas coloniales) fue cambiado por un sol. Ojalá eso funcione, porque veo muy improbable que Un Nuevo Tiempo le dé la oportunidad a quien tiene las mejores posibilidades de sacar a votar por convicción al electorado que no tienen que buscar en buses de dos pisos.

En cualquier caso: UNIDAD



Sunday, May 12, 2013

La sampablera


Un martes, 30 de Abril de 2013, Giancarlo Bernini, corresponsal del Giornale della Sera apostado en Venezuela desde hacía 10 años logró escabullirse en la Asamblea Nacional. Tras evadir los “puntos rojos” que ahora cundían en las afueras de la Casa del Parlamento, desembolsó 300 bolívares, poco más de 10 euros en ese entonces, para “mojarle la mano”, como decían en el país, a uno de los Guardias que vigilaba la entrada del estacionamiento y con quien casualmente había conversado antes con regularidad. 8 años antes, recordaba, podía tener acceso sin necesidad de sobornar a nadie, tan solo presentar su credencial era suficiente, pero el deber llamaba esta vez, había recibido información de una fuente de suma confianza dentro del Congreso, aquel día sucedería algo importante.

Había visto días antes como el Presidente de la Asamblea, un hombre bajito y regordeto llamado Diosdado Cabello, Teniente Coronel retirado del Ejército y confidant de Chávez en su tiempo, le quitaba la palabra a los diputados de la oposición por no reconocer a quien muy relativamente había sido “electo” Presidente. La bancada de la Mesa de la Unidad Democrática se retiró esa vez, escandalizada e indignada. Pero ese día, ya sabía, intentarían protestar en medio de la sesión si después de no reconocer al supuesto Presidente, no se les daba el derecho de palabra.

Intentó actuar con regularidad mientras avanzaba por los pasillos del Congreso. Llevaba su credencial al cuello, pero aún así andaba sigilosamente. Atravesó el patio central como alma que lleva el diablo, afortunadamente, no había nadie. “Muy extraño”, pensó. Efectivamente, algo sucedería hoy allí. Al llegar al pasillo donde se encontraban las puertas al hemiciclo, se detuvo. No había nadie allí. Se escuchaban murmullos en algún lugar, pero lo desconcertaban, no sabía de dónde venían. Asomó su cabeza con cuidado entre las puertas, y lo que vio lo confundió aún más. Solo la mitad de los delegados se encontraban allí. Los identificó inmediatamente con los diputados de la oposición, había entrevistado a algunos ya. Charlaban entre ellos, algunos animadamente. Otros, dormitaban en sus sillas, y a otros, se les notaba sumamente cansados y exasperados. Alguien del personal de prensa abrió de pronto la puerta y se lo consiguió de frente. Al ver su credencial, levantó una ceja, pero antes de abrir la boca brotaron desde el lado izquierdo del salón un puñado de personas vestidas de rojo, algunas envueltas en chaquetas con el tricolor de la bandera nacional. “Este es mi día”, pensó Giancarlo, mientras quien había abierto la puerta volteaba la cabeza, embelesado con anticipación ante lo que podía pasar ese día. Casi de puntillas, entró a la sala.

“Por fin”, escuchó murmurar a uno de los delegados de oposición. Fijó su mirada en el suelo, y vio un bolso negro que no le parecía familiar. No se parecía a los maletines que usualmente cargaban los diputados. En ese caso, parecía más un largo saco en el que los militares llevaban sus uniformes. Para su sorpresa, lo que vio asomándose de uno de los bolsos no era un rifle, sino una corneta de plástico, a lo que se imaginó le seguiría una pequeña bombona de gas que haría sonar el embudo al ser accionada. Era una vuvuzela. Definitivamente, algo bueno estaba por suceder. Preparó su teléfono inteligente para tomar fotos y grabar videos y audio, ya que no había podido traer consigo su cámara profesional. Se ubicó debajo del palco, semi oculto en las sombras, y esperó.

La sesión empezó como de costumbre, la torpeza del hombre que presidía la Asamblea, la flojera con la que arrastraba las palabras y la expresión prepotente que ostentaba le impedían sentir simpatía en aquel tipo, mucho menos darle su confianza. Empezó a preguntarse cómo es que una persona así podía ser político, y ser exitoso siéndolo. La respuesta se dejó ver tan pronto como se formuló la pregunta: dinero. Los escándalos de corrupción inéditos que llevaba consigo Cabello eran sorprendentes, “incluso para mí”, pensó, pues los gobiernos italianos no habían sido nunca los más transparentes desde la unificación. Pero aún familiarizado como estaba, para él la fortuna que había amasado el Teniente era obscena, y la impunidad de la que gozaba era enfermiza.

Llegó el momento que estaba esperando, era el turno de un diputado de la oposición. El delegado, que ya se había puesto de pie, miró fijamente al Teniente, a la espera de la pregunta. “¿Reconoce o no reconoce a Nicolás Maduro como Presidente de la República?”. La respuesta, como era de esperarse, fue “No lo reconozco”. La tensión aumentó, y lo que dijo Cabello a continuación, no ayudó: “Entonces no se le dará derecho de palabra.” Mientras el Teniente avanzaba en la lista, se iniciaba un gran revuelo en el lado derecho del hemiciclo. El diputado que estaba de pie, ignorado, gritaba que aquello era un ultraje. Al mismo tiempo, se le unían otros compañeros. Una gran pancarta fue desplegada que rezaba “Golpe Al Parlamento.” Las sospechas de Giancarlo fueron confirmadas cuando otros sacaron de sus bolsos unas vuvuzelas, y empezaron a sonarlas.

Bernini tenía el teléfono listo. El diputado que seguía en la lista empezaba a hablar sobre un crédito adicional, pero ya nadie le prestaba atención. Los nervios se crispaban del lado izquierdo, mientras en el derecho, la protesta arreciaba. Uno de los delegados de oposición llevaba un casco. Notó que se acercaban algunas personas, personas que no eran diputados. Descubrió que uno, un gordo que usaba una chaqueta tricolor, era un diputado suplente. “Eso es extraño. No debería estar aquí”, pensó. Tenía entendido que los suplentes debían estar en el palco, en el piso de arriba. Se alejó un poco de él, pues tenía cara de pocos amigos. Las letras del artículo que escribiría más tarde ya se arremolinaban en su cabeza.

Súbitamente, empezó.

Alguna pelea había brotado lejos de él, hacia la mitad del salón. El diputado suplente pasó por su lado, y casi pudo sentir su respiración agitada. Aprovechando el revuelo, se ocultó tras un pilar y puso a funcionar la cámara de su teléfono. Mientras grababa descuidadamente, miraba lo que sucedía, sin siquiera mover un dedo, casi ni respiraba. El diputado suplente se abalanzó sobre Borges, un diputado de la oposición que sostenía la pancarta. “El delegado de la monoceja”, como él lo llamaba para recordarlo, recibió repetidos golpes en la cara. Aquel suplente era un salvaje, no merecía ser diputado.

Bracho gritaba a otro diputado mientras hacía sonar su vuvuzela, “¡¿Tu me vas a pegar?!”

Lo que más le escandalizaría vendría ahora. Una de las diputadas más reconocidas de la coalición Mesa de la Unidad Democrática, una que se había presentado a las primarias presidenciales del 12 de Febrero de 2012, por nombre María Corina Machado, intentaba acercarse al Teniente. Antes de alcanzarlo, una diputada de cabello rubio, evidentemente artificial, la sorprendió por la espalda. “Cobarde”, pensó, y continuó grabando. Lo que vería entonces no lo olvidaría: con manopla en mano, aquella delegada golpeó con fuerza el rostro de la diputada Machado. “Debe haberle roto algo”, adivinó Bernini, mientras un escalofrío aún recorría su cuerpo.

Los diputados del lado izquierdo habían migrado, casi en su totalidad, en invasión hacia el lado derecho. La división entre bandos, que atendía a una terrible degeneración de la disposición del Parlamento francés tras la Revolución (“Franceses…”, pensó), se deshizo en un santiamén. La diputada Machado se había puesto de pie, y ahora estaba frente al Teniente, exigiéndole que acabara con aquel circo. “Que fuerte esta mujer, y pensar que alguien una vez le dijo que estaba ‘fuera de ranking’ ”, pensó. La delegada cobarde se acercó de nuevo a sus espaldas, esta vez la tomó por el cabello, la tiró al suelo y empezó a patearla. Bernini miró al hombre que presidía la Vergüenza. Estaba rodeado de guarda espaldas y… ¿se estaba riendo? Una mueca cruzaba su cara, una especie de sonrisa. No hacía nada para detenerla.

Bernini consideró que había tenido suficiente. Guardó el teléfono, y se fue.

Sentía que sus orejas estaban prendidas en fuego. Que impotencia, que cobardía y barbarie. Era evidente que el oficialismo sabía de la protesta y su naturaleza, y habían decidido terminar con ella de la peor manera. Que avergonzado, y que pobre país. Volvió a su mente todo lo que había aprendido en la Universidad sobre el fascismo en tiempos de il Duce. Que terrible maldición aquella, ejercida desde el Poder, tardaría en desvanecerse. Sentía una profunda solidaridad y simpatía por el Pueblo venezolano. Cruzó a zancadas el patio interno, en dirección al portón por el que había entrado. Ya no le importaba que nadie lo viera. Pensó en el líder de la Unidad y, relajándose un poco, se dijo a sí mismo, “la alegría ya viene.”

Friday, March 22, 2013

Cómo ganar o perder las elecciones presidenciales del 14 de Abril de 2013


Las elecciones presidenciales convocadas para el 14 de Abril tras decretarse la falta absoluta del Presidente de la República merecen unas cuantas consideraciones. Primero, es de hacer notar que el cierre de campañas y la víspera de las elecciones se verán marcadas por la imperdible celebración del retorno de Chávez a Miraflores el 13 de Abril de 2002, una especie de efeméride para sus seguidores. Si el Consejo Nacional Electoral las convocó para esta fecha por esta razón, lo desconozco, pero si es altamente sospechoso.

Segundo, hagamos algo de historia para recordar y reconocer errores cometidos durante elecciones pasadas. Hugo Chávez, fue un formidable adversario, invicto en todos los procesos electorales celebrados durante la Quinta República, a excepción de dos comicios de naturaleza no presidencial. Existe evidencia que pareciera comprobar empíricamente que su conexión con el Pueblo era exclusivamente populista, es decir, el aumento estrafalario del gasto público en años electorales dirigido a mejorar la percepción de una “buena situación” era lo que le valía los votos en elecciones. Sin embargo, eso sería, a mi parecer, negar que el Presidente Chávez obtenía la simpatía de sus seguidores por el mensaje que transmitía y su particular carisma.

La naturaleza del liderazgo que Hugo Chávez ejerció sobre todo el Pueblo venezolano, tanto oficialista como opositor, no puede ser pasado por alto. Dick Morris, en su bestseller “El Nuevo Príncipe”, dedica páginas a explicar por qué el mensaje es más valioso que el dinero en campañas electorales. Si bien Morris dirigió campañas ganadoras en los Estados Unidos, en Venezuela hubiese perdido estrepitosamente las elecciones. En los Estados Unidos, el electorado no es solo mucho más maduro que el venezolano al momento de debatir cuestiones de la agenda pública, sino que sabe interpretar la inmensa cantidad de información con la que los medios de comunicación los bombardean diariamente. En Venezuela, el electorado es bombardeado a cada segundo por medios de comunicación que se dedican, más que a dar información, a crear una cerrada matriz de opinión. Son los casos del canal más visto en manos del Estado, Venezolana de Televisión, y el canal de noticias privado, Globovisión.

Debemos reconocer el peso del mensaje que transmitía Hugo Chávez si el objetivo es derrotar a sus herederos políticos.

Tercero, aunado al mensaje ideológico y el fantasma de un dogma que hace ciegos a sus seguidores a muchas cuestiones, está el constante recordatorio de lo que fue la oposición venezolana de hace diez años. Yo me niego a llamar ignorante a un Pueblo que tenía todo el derecho de desterrar a la política de la Cuarta República, y tampoco considero la superación un crimen. Si bien la carrera política de Nicolás Maduro, heredero de Chávez, careció de méritos para su vertiginoso ascenso, el haber sido chofer de Metrobus no lo hace menos digno que Henrique Capriles de ejercer la Presidencia. Los argumentos de la oposición deben dejar por fuera el complejo de superioridad y los insultos, de lo contrario estaremos fortaleciendo el dogma que Hugo Chávez acentuó en la clase social que predomina en Venezuela.

Cuarto, no solo está la cuestión de la Cuarta República, está la cuestión de la oposición golpista. Todos los improperios lanzados a diestra y siniestra contra los dirigentes de oposición (fascistas, golpistas, imperialistas, saboteadores, etc.) están de alguna forma justificados por el comportamiento de dicha resistencia durante los primeros años del Gobierno del Presidente Chávez. Aquella oposición, de la que debemos distanciarnos, jugó en el año 2002 al intervencionismo norteamericano cuando en Abril de ese año pretendieron romper con el hilo constitucional del Poder. El fantasma de esos errores aún se cierne sobre la credibilidad de la dirigencia opositora, y esto promueve lo que Juan Vicente León muy bien reflejaba en un artículo publicado en la página web de El Universal, parte de un especial sobre el Presidente Chávez. En el referido texto, León cuenta que al momento previo a la publicación de unas encuestas fue al Zulia a chequear el trabajo de campo, y que le bastó con una conversación que tuvo con una señora en un ranchito de Maracaibo para comprender la situación: “Le pregunté si había sido encuestada, y me dijo que sí. ¿Por quién va a votar? Por Chávez. ¿Por qué? Pa’ que se fuñan. ¿Quiénes? Los de arriba, que son culpables de lo que nos pasa aquí.” Consignas como “No volverán” alimentan el resentimiento de esa clase cuyo máximo móvil es que aquellos “se fuñan”, y que quieren ver a sus adversarios derrotados, “pulverizados”.

Tras la huelga petrolera, el golpe de Estado, las denuncias de fraudes electorales, y la permanente guerra económica que aqueja al sector público fue lo que radicalizó el régimen chavista. Chávez dejó de ser el civil con el que había llegado al Poder y se aferró, hasta el día de su muerte, al militar que se formó para ser. Nada escapaba de su control. Leyes habilitantes, centralización, decretos inconstitucionales, expropiaciones, todo parecía atender a la voluntad de un solo hombre. Alcahueteado por un estamento militar complacido con su nuevo estatus y sueldo abominable, y una sociedad que justificaba los medios para acabar con una amenaza que sembraban cada vez más profundo en sus mentes.

Quinto, Nicolás Maduro está montado sobre una ola, no anti sistema como aquella que llevó a Chávez al Poder, sino una de duelo que, potenciada por el inmenso aparato del Estado, puede llevar a catapultarlo hasta la Presidencia de la República. El flagrante desvío del erario público que se evidencia con la campaña que se hace a las afueras de las sedes de compañías de la administración pública como el SENIAT y PDVSA, entre otras cuestiones, es la razón por la que el Partido Socialista Unido de Venezuela no necesita una casa del pueblo en cada localidad del país. Cada MERCAL, cada taquilla de CORPOELEC, cada agencia del Banco Bicentenario, puede muy fácilmente servir de punto rojo para hacer campaña por el candidato del oficialismo. Nos enfrentaremos nuevamente a todo el abuso de Poder y de recursos del que es capaz este Gobierno, pero Maduro aún se ve en claros aprietos.

Con una especie de Junta Cívico Militar que lo soporta, Maduro muy difícilmente podrá llegarle siquiera por los talones al líder que fue el Presidente Chávez. El carisma, el liderazgo, y sobre todo, los votos, son cuestiones que no se endosan fácilmente. Además, el eventual espectáculo mediático que se transmitía, a veces en cadena nacional de radio y televisión, para distanciar a Chávez de los problemas del país, pone en evidencia a su gabinete, incluyendo a Maduro, y llegó a generar en la población el famoso argumento de que “Chávez es bueno, los culpables son los inútiles que lo rodean.” Rueda video tape: http://www.youtube.com/watch?v=CdBiM80_ius

Sexto, Henrique Capriles Radonski, cuenta con una base electoral de poco más de 6 millones y medio de votantes propios. Sería absurdo asumir que tanto esos electores, como los 8 millones que votaron por Hugo Chávez (no por Nicolás Maduro) en las elecciones presidenciales del 7 de Octubre, asistirán íntegramente a votar el 14 de Abril de este año. Pero podemos predecir una inmensa abstención que históricamente beneficia a la oposición en elecciones de esta naturaleza. Mientras que hay una alta posibilidad de que se complique esa transformación del duelo en fuerza electoral, la esperanza de muchos venezolanos que votaron por Capriles Radonski puede verse repotenciada por la ausencia del todopoderoso Hugo Chávez. Lo que se percibe es que mientras Nicolás se arropa en la imagen de Chávez y realiza fabulosas presentaciones televisivas, Henrique recorre el país con una nueva especie de mítines tipo asamblea que lo ponen cara a cara con un Pueblo que hoy duda de la capacidad de Maduro para darle continuidad a la Revolución.

Alerta permanente. La célebre foto del arma apuntando a un televisor donde aparece Capriles dando un discurso, la teoría de la inoculación del cáncer, y las supuestas acusaciones de voceros del Gobierno a personajes políticos de los Estados Unidos sobre planes para “dañar” a Henrique atienden a una sola cosa: plantar miedo en la dirigencia opositora y en el mismo Henrique, y peor aún, promover ataques de fanatismo dentro del chavismo radical que pudiese lanzarse cual kamikaze a defender la Revolución. Y no es solo Henrique quien está en peligro, el chavismo radical dolido por la pérdida de Chávez fue capaz de intentar linchar a una periodista colombiana frente al Hospital Militar el día de la muerte del Presidente, y es capaz de interceptar una marcha violentamente, como sucedió el día 21 de Marzo en Caracas cuando encapuchados atacaron a la que se dirigía al Consejo Nacional Electoral. Todo con el pretexto de “defender la Revolución”.

El candidato opositor que se presenta hoy hizo carrera política en la Quinta República. Asistió en la Constituyente, tuvo gestiones modelo durante su período como Alcalde de Baruta, cargo que ganó por dos períodos consecutivos, y es Gobernador del Estado Miranda desde el año 2008 hasta el año 2017. El apoyo es evidente. Logró amasar una fuerza electoral que acortó en 10% la brecha entre oficialismo y oposición con respecto a los resultados de las elecciones presidenciales de 2006. Henrique Capriles no es un personaje cualquiera. No es representante de la vieja élite, ni por ser rico de cuna representa una amenaza para el Pueblo. El Libertador Simón Bolívar nació rico, y liberó casi toda la América del Sur del yugo español. Venezuela se merece algo mejor, mejor que el bipartidismo y su élite corrupta, que olvidó su pasado y su propósito, y mejor que esta otra élite boliburguesa, corruptos de mente que predican socialismo y gozan el capitalismo. Venezuela merece una nueva política, y una gestión que nos devuelva verdaderamente nuestra Soberanía, paz y tranquilidad.

Sépitmo, el triunfalismo es mortal para cualquiera de las campañas. Si bien hemos percibido una buena cantidad de chavistas que no están dispuestos a ser maduristas, no se debe asumir que es el caso para todos. Las características de esta cortísima campaña permiten decir que esto será una especie de pelea de callejón entre los candidatos, que pescan en aguas revueltas. La rectora del Poder Electoral se puso en evidencia durante el funeral de Chávez como simpatizante del régimen al usar el brazalete conmemorativo del golpe del 4 de Febrero, si antes alguien podía decir que no era así, ya está seguro de su inclinación política. Sin embargo, el rector Vicente Díaz se ha pronunciado a favor de la oposición en muchas cuestiones, a lo que nadie del sector parece prestarle atención, y es así porque nada ha influenciado su dirección en evitar irregularidades que se presentan a diario en el Consejo Nacional Electoral.

En el Consejo Nacional Electoral efectivamente se mueven profundas influencias partidistas que buscan, como en toda competencia, hacer trampa para ganar. Aún nadie se explica cómo en 3 centros de votación en el Estado Zulia, abiertos solo para las elecciones presidenciales del 7 de Octubre de 2012, se dio el estadísticamente imposible hecho de que el Presidente Hugo Chávez obtuviera el 100% de los votos mientras que Henrique Capriles no obtuvo ni uno. Y eso solo en el Estado Zulia. Es evidente que quien lleva las de ganar en esta situación es el Gobierno. Pero, eso no significa que la oposición no pueda ganar, y tampoco que se la vayamos a poner “bombita” al régimen, lo que me lleva a la conclusión de este séptimo y último punto.

El trabajo que se realiza desde abajo es vital para la victoria de Henrique Capriles. Quien pueda movilizar, deberá movilizar, y quien pueda hacer auditoría, deberá hacer auditoría. Es cierto que el CNE se ve casi asfixiado por el Gobierno, pero no es cierto que pueda manipularse el conteo electrónico de los votos. Lo dijo Capriles en varias oportunidades después de que, tras perder las elecciones, sectores de la oposición cantaron fraude por el evidente abuso de Poder y recursos del que fuimos víctimas el 7 de Octubre. Si a cada testigo de mesa le es otorgada una copia del acta de escrutinio, es de suponer que todos los partidos del Gran Polo Patriótico y de la Mesa de la Unidad Democrática tienen la prueba de los votos emitidos en cada mesa. Esas actas, en el caso de la oposición, fueron revisadas una por una, escaneadas, y enviadas a una base de datos universal que fue publicada en la web. Puedo dar fe de ello porque trabajé en la Torre de Transmisión de Súmate el 7 de Octubre hasta horas de la madrugada. Los resultados del 7O fueron los que presentó el Consejo Nacional Electoral.

Entonces, la fulana trampa no se hace en la transferencia de datos, se hace en el centro de votación. Los guardias nacionales que retrasan el proceso, la estación del elector, motorizados que rodean colegios y buscan intimidar a los votantes, las auditorías que deben ser públicas y que se hacen a puerta cerrada, los multicedulados, la supervisión ilegal del voto, los nuevos centros de votación en zonas retiradas, y a través de casos como el de Tibisay Lucena con un brazalete del 4F que buscan profundizar la desconfianza de quienes adversan al Gobierno en el ente electoral. La trampa y la injusticia se combaten en el centro de votación, se combate siendo testigo, movilizando, auditando, en alerta permanente.

Las medidas económicas adoptadas por Maduro, el evidente aumento de la inflación, el pertenecer al “entorno” inútil, y su falta de carisma (Maduro no es Chávez), son razones por las que cualquier chavista podría no votar en estas elecciones por él para Presidente. Mientras que Henrique, en su gira nacional, con tarjeta única, y con una oposición esperanzada y organizada podría perfectamente ser capaz de ganar las elecciones. En un período tan corto es casi imposible buscar pruebas para intentar predecir números, pero esto es lo que percibo, que me desmientan si estoy equivocado.


Wednesday, March 6, 2013

La Apoteosis de Chávez


La falta absoluta, al fin declarada, nos saca de una época de angustias para introducirnos en otra, sino igual de intensa, peor. El día de ayer, 5 de Marzo de 2013, falleció el Presidente de la República. Desde 1998 hasta el día de ayer, fue Presidente de Venezuela un hombre que sudaba euforia y pasión, y que para sus seguidores era un mecenas de liberación. Quien llegara a entender lo que provocaba en sus fieles, fue la Revolución de las Pasiones, como tantas otras Revoluciones, de las esperanzas, las esperas, las promesas, las ideas, los amores y las obsesiones.

Se puede respirar en el aire hoy la humanidad que se desprende de quien en vida se creyó inmortal. Se siente el dolor de una inmensa masa de venezolanos que creían en el cambio y en el proceso que desde hace casi 15 años se profundiza más y más. La política que dejamos atrás a la llegada de Chávez debe quedarse allí, en el pasado. Las ideas de justicia social e igualdad deben prevalecer, y el abuso de Poder deberá desaparecer.

No lograré oponerme nunca al destierro de la política de la Cuarta República, a la unión de América Latina, a la Independencia y a nuestra Soberanía, a mi Patria, a la Justicia y la Igualdad, al mensaje de unión, al fortalecimiento, enaltecimiento y promoción de nuestra cultura, a la solemnidad de nuestros héroes y símbolos patrios, a la responsabilidad social y la economía social de mercado, al papel del Estado como garante del uso justo de los recursos y la tierra, a los derechos indígenas a la tierra y a reparación por conquistas del pasado, a la inclusión, a un nuevo orden mundial, y la dedicación a Venezuela.

Pero me opuse, me opongo y me opondré siempre a los abusos de Poder, al autoritarismo, a los ataques y la constricción a mi derecho a la libre expresión, al irrespeto a mi voluntad y mi derecho a ser representado, a las políticas desacertadas, a los berrinches, los caprichos y la prepotencia, a los insultos, a la burla, a la negligencia hacia la delincuencia, a los apagones, a la corrupción, a la ineficiencia, al cinismo y la mentira, a los cuentos chinos, a la escasez, a la inflación y la devaluación de mi dinero, a los elementos absurdos pasionales y obsesivos del discurso, a la ideologización, a la deficiente calidad de la gestión y de la democracia, al secuestro de los votos, a la incoherencia y el doble discurso, al uso del erario público para financiar campañas y movilizaciones, a las cadenas nacionales de radio y televisión para publicidad del régimen, a la usurpación de funciones, a los súper poderes, al culto a la personalidad, al hiperpresidencialismo, a la falta de contrapesos y límites, al secuestro de los Poderes Públicos, a la injusticia, al ventajismo, a la hegemonía absoluta de un partido político y sus medios de comunicación, a las dádivas miserables que esclavizan y secuestran a los necesitados y a los pobres de mente y recursos, a los regímenes paralelos, a la exclusión de quienes no son considerados dignos, a la impunidad, y a la miríada de errores y promesas incumplidas.

Vivo la Historia, sobrevivo a este régimen y me resisto, como es mi derecho, a lo que creo incorrecto. Hay un legado de división y odio, que tras su muerte hará efervescencia en contra de quienes se oponen, como yo, a un Gobierno que no admite una oposición auténtica, y que etiqueta de traidor a todo el que opina distinto. La transformación que sufrió en el Poder es evidente a todos, dejó de lado nuevamente el civil con quien llegó al Poder y se aferró hasta su partida al militar que nació y se instruyó para ser.

Seremos testigos de un espectáculo que tendrá como objetivo la apoteosis de Chávez, su mitificación. En la ola del duelo, y con el aparato del Estado a su disposición, cualquier candidato del Partido Socialista Unido de Venezuela podrá ser elegido como próximo Presidente de la República. Chávez será llamado Libertador y Cristo, llevado al Panteón y coronado con una aureola de Santidad. Pero cuando la tristeza vuelva a dar paso al resentimiento, habrá que estar firmes, y habremos de andarnos con cuidado y caución. Lamento honestamente el dolor de tus hijas, por haber perdido a su padre, y el dolor de tu madre, por tener que enterrar a su hijo. Yo te perdono, y deseo descanso eterno a tus restos, ya será el tribunal divino quien emita veredicto. Pero me resisto, y resistimos, hasta que logremos un verdadero Gobierno para todos los venezolanos por igual.


Monday, December 17, 2012

Muerte de la Federación

Lo que sucedió ayer fue el producto muy previsible de la mezcla de un conjunto de factores que para muchos no representaba algo digno de atención. La inmensa abstención, que perjudica tanto a la Oposición en comicios regionales y parlamentarios, es lo que le valió una nueva derrota electoral en menos de tres meses: 20 estados para el Oficialismo y 3 para la Oposición.

En los años 2000 y 2008, cuando la participación aumentó, las Gobernaciones se mantuvieron para la Oposición, pero cuando en 2004 la abstención superó el 60%, solo se ganaron dos: Zulia y Nueva Esparta. En el 2004, la abstención fue generada por el terrible despecho electoral que significó la derrota en el referéndum revocatorio contra el Presidente de la República. Del mismo modo, este año después de la victoria de Chávez el 7 de Octubre, era de esperarse el alto índice de abstención, que se mantuvo en o más del 50%. Además, debe incluirse el boost de participación otorgado por la vulgar manipulación de la salud del Presidente para fines políticos, asegurando que la victoria sería un tributo a su embalsamada persona. 

Debemos tomar en consideración otros factores como la tradicional apatía a las elecciones de esta naturaleza, la cercanía de las fiestas y las vacaciones, y el más importante de todos: el descontento. ¿Qué significa la derrota de los partidos regionales más fuertes de Venezuela? La derrota de Proyecto Venezuela y de Un Nuevo Tiempo Contigo, en Carabobo y Zulia respectivamente, debe ser analizada cuidadosamente. En la ciudad de Maracaibo, durante los últimos meses fuimos testigos de una apresurada ola de asfaltados y bacheos sin precedente. En los informes de gestión de la Gobernación se leen millones de bolívares invertidos, más que en infraestructura, en dádivas casi exactamente iguales a las que da el Gobierno nacional, de la misma manera y con el mismo propósito: moldear la masa de votantes. Tanto el Gobierno nacional como el regional acentuaron el populismo que juraron derrotar tras la caída del bipartidismo. El resto del tiempo, se echan fresquito en la poltrona.

El Gobierno nacional inyecta millones de bolívares en la economía venezolana durante el año electoral más importante, con lo que genera la sensación de bienestar que le vale la victoria en los comicios. Esto hace a sus votantes seguidores del dinero, no de postulados ideológicos. Lo mismo sucedía con UNT, y el riesgo que se corre siempre con esta táctica es la infidelidad de los votantes, sufriendo la suerte que se sufrió ayer. No puedo hablar por Proyecto Venezuela, pero los comentarios que escuché de allegados en Valencia era que la confianza (por parte del partido), la inactividad (por parte de los activistas) y la abstención (por parte de los votantes) permitiría al candidato del PSUV hacerse con la Gobernación que históricamente perteneció a la dinastía Salas.

De manera que no solo podemos culpar a quienes no fueron a votar, sino también a los dirigentes de ambos partidos. La falta de renovación del liderazgo político y el continuismo provocó la debacle del bipartidismo, y lo mismo le costó a estas dos fuerzas regionales en nuestros tiempos. La campaña del “Pa’l Zulia lo Zuliano” no caló con suficiencia en una masa de votantes descontenta con la dinastía Rosales. Es así como se pierde terreno, con la testarudez y la politiquería, frente al monstruo que hoy llamamos Estado. La responsabilidad no recae entonces tanto sobre el votante que se abstiene, sino en el gobernante que se impone, de la misma forma en la que impone los suyos Hugo Chávez. La crítica debe ser fuerte, pues debe ayudar a evitar derrotas como las de ayer.


Hoy tenemos un escenario curioso. 11 Gobernaciones están en manos de militares disfrazados de civiles, y la Presidencia está en manos de un Presidente-Comandante ¿Caudillismo democrático? Una imagen dantesca: volvemos a ser la Capitanía General de Venezuela, 200 años después. El contrato federal se ha roto, se ha hecho trizas, para dar paso al Estado Comunal, la centralización en su máxima expresión.

La presencia de la Oposición se redujo fuertemente ayer. Pasamos de conquistar 5 Gobernaciones (Zulia, Táchira, Nueva Esparta, Miranda y Carabobo), más una posterior a las elecciones (Lara), a contentarnos con 3 estados (Lara, Miranda y Amazonas). Gran parte de las áreas metropolitanas de gran valor se perdieron, pero nos queda un premio de consolación. De hecho, más que de consolación, diría que es un logro importante para resaltar: la victoria de Henrique Capriles Radonski en Miranda. La presencia en el escenario político de este personaje se fortalece cada día. El discurso que dio ayer fue honesto y transparente, expresó su felicidad por Miranda pero su tristeza por el resto de Venezuela. No enarboló sonrisa allí donde no la sentía. Fue un discurso de líder, su naturaleza de candidato nacional continúa más viva que nunca. 

El ex candidato presidencial y su rumorado Vicepresidente, Henri Falcón, allí en sus puestos de combate. Hoy se hace más evidente que nunca que lo que rendirá frutos de ahora en adelante es la gestión de calidad, no la pobre politiquería. Avanzada Progresista, célula disidente del partido Patria Para Todos, y el Movimiento Primero Justicia, a la cabeza del movimiento opositor en Venezuela. La Unidad deberá reestructurarse en torno al nuevo escenario, y nuestro deber es acompañarla con votos.

"Creo que el sabe lo que es Roma. Roma es la plebe. Haz magia para ellos y se distraeran. Toma sus libertades y aún aplaudirán. El corazón latente de Roma no está en el mármol del Senado, está en la arena del Coliseo. Les traerá la muerte... Y lo amarán por eso."

Sunday, October 21, 2012

La autocrítica destructiva


No falta el autor trágico que da color a la desmoralización que sufrió la Oposición venezolana en las elecciones presidenciales del 7 de Octubre pasado. La confusión reinó entre los creían que ganarían y los que esperaban una “guarimba” para desmontar el fraude del que fuimos víctimas en el momento en el que, mucho más temprano de lo que se esperaba, se dio el primer boletín con tendencia irreversible en la sede del Consejo Nacional Electoral. Ahora todos esperamos una reivindicación por las miles de irregularidades que se dieron ese día en todo el país. Los líderes de Oposición salieron a dar la cara por la derrota, vaticinada por las encuestas meses antes, y por todos los venezolanos que buscaban salida de un Gobierno autocrático, excluyente y sin idea de cómo brindar progreso a un Pueblo víctima del mismo clientelismo producto del puntofijismo.

Los partidos del Pacto de Punto Fijo instalaron en Venezuela, y en la mente del pobre y el pobre de mente, un clientelismo terrible del que seguimos siendo víctimas desde la llegada de este Gobierno. Antes que erradicarlo, el gobierno de Hugo Chávez lo profundizó y, con ayuda del populismo más puro, lo llevó a su máxima expresión. Se ha moldeado una masa electoral que ha sido utilizada como un arma en contra de todos aquellos que buscan un cambio en el país, pues es evidente que el que se vino con la victoria del Movimiento V República en 1998, la llamada Revolución Bolivariana, es un tremendo fiasco que hundió más al Pueblo en la dependencia que busca secuestrar todas las voluntades del país para mantenerse indefinidamente en el Poder.

Pero los partidos que en 1958 llegaron al Gobierno también nos dieron a probar la democracia, una conquista invaluable para Venezuela tras tantos años de inestabilidad y dictaduras militares. La renovación de liderazgos fue tan insipiente y virtualmente inexistente que yo pondría en duda la victoria sobre el caudillismo, mucho más aún cuando quien lleva 14 años en el Poder se ha legitimado, aún con atropellos y abusos, 3 veces electoralmente. Ahora que los nuevos líderes se han crecido en los espacios que se les ha permitido, los condenamos por sus blandos discursos y sumisión inexplicable.

La anti política se apoderó de la Oposición a Chávez desde que esta existe, cuando fue el último quien la puso de moda, para arrasar con la razón y la estrategia y dar paso al fanatismo y la desesperación. Estamos desesperados por que Chávez salga del Poder. Muchos aseguran que jamás saldrá por la vía electoral. Condenamos el discurso de nuestros líderes tras la derrota porque no obtenemos de ellos la anti política tradicional, la política imposible de llevar a la práctica sin Chávez y de la que seremos esclavos hasta el 2000-siempre sino organizamos la resistencia seria que lleve a los Tribunales a los bandidos que ocupan el Poder.

La resistencia se construye con Unidad. Desde 2008, dos años después de otra derrota, la Oposición se reunió en torno a nuevos partidos, con nuevos liderazgos. Los nuevos líderes para muchos no son suficiente, ninguno está a la altura de las expectativas. Difiero de esos muchos, tan concentrados en caminar por la calle del medio y de la “autocrítica” que olvidan el propósito de toda la aventura. Mantengo que el liderazgo que se logró edificar y consolidar sobre Capriles Radonski es de naturaleza única, y que el crecimiento de la Oposición ha sido tal que no podemos hablar de derrota. Todos jurábamos con nuestra mano sobre la Biblia que Venezuela había sufrido bastante en estos 14 años, que había sucedido todo lo que llevaría a este régimen al cadalso, pero no es así. Falta sufrir y caer otras veces antes de que se presente la posibilidad de vencer el yugo dictatorial de estas masas moldeadas de corazón sin razón.

Desconcertados por el discurso en el que no consiguen lo que quieren, dicen que hay un pacto secreto, que se vendió al país para apostar por la supervivencia característica de la anti política. Con esto mismo podríamos asegurar que no existe proyecto alterno, que eso que llamamos alternativa democrática es una sanguijuela que no sobreviviría sin Chávez ni pretende hacerlo. Votamos todos por unos cobardes incapaces de hacerse cargo de un país que quedará en ruinas después de tantos años de arrojar dinero a bolsos sin fondo, millones de dólares en subsidios y la destrucción del aparato productivo humano e industrial.

Antes que aceptar la derrota preferimos creer esto, creer que no hay esperanza y que todo por lo que trabajamos es en vano. Incapaces de aceptar que aún falta camino por recorrer, recurrimos a la desmoralización y el derrotismo. Destruimos a nuestros propios líderes, los únicos en capacidad de hacer algo y que han hecho tanto por vencer todos los días un poco más el centralismo, el autoritarismo y el ventajismo con el que este Gobierno ha hecho del Estado su hacienda particular. Seguimos derrotando los abusos de este Gobierno, seguimos sumando voluntades a la causa del cambio, de la paz y la evolución. Debemos seguir ampliando la Mesa y el proyecto, y luchando por denunciar el abuso y ganar nuevos espacios, para obtener la verdadera victoria.

Ha sido y será un largo camino, hemos llevado muchos golpes y hemos caído, pero nos volvemos a levantar. Las victorias que hemos obtenido a través de la organización y la verdadera afiliación por una causa no pueden dejarse perder. Seguimos luchando por un futuro mejor, por la nueva forma de hacer política, lejos de la anti política, el puntofijismo y el actual régimen resentido y lleno de odio. No habrá obstáculo, de donde sea que venga, que no podamos derrumbar, porque Venezuela quiere un verdadero cambio y quiere Progreso, no quiere más enfrentamientos pasionales y románticos sino la reconciliación, y quiere buscar con la razón su propio camino.

Y como dijo Stalin: "¡Ni un paso atrás!"

Tuesday, October 16, 2012

Dios y Federación

Que guayabo tan afortunadamente efímero. La derrota sufrida el pasado 7 de Octubre en las elecciones presidenciales fue difícil de superar, pero el discurso oficial de la oposición estuvo dirigido a mantener la esperanza. En rueda de prensa a medios internacionales, Henrique Capriles habló con serenidad sobre lo que había ocurrido aquí y aseguró que se había enfrentado a todo el aparato del Estado. El brutal atropello del Gobierno el día de las elecciones es una cuestión denunciable, pues no se jugó en igualdad de condiciones. Autobuses de Petróleos de Venezuela S.A., y efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana ayudaron al Partido Socialista Unido de Venezuela a movilizar votos para el Presidente de la República. El Consejo Nacional Electoral abrió nuevos centros de votación con propósitos sumamente dudosos, y asignó como coordinadores de los centros de votación a miembros del PSUV, que junto a los soldados del Plan República se dedicaron a retrasar el proceso en el momento en el que se sabía que Capriles Radonski tenía ganado el día. El Servicio Autónomo de Identificación, Migración y Extranjería (SAIME), permitió la multicedulación de miles de personas que dieron el voto a Chávez más de 3 veces, y es un servicio adscrito al Ministerio de Interior y Justicia, en manos del Gobierno, he allí el detalle. Nos jugaron unas cartas que más nunca les podemos permitir usar, y son denuncias que deben hacerse sin lugar a dudas para asegurar que el ventajismo se reduzca al mínimo. Sin pudor alguno se utilizaron los recursos de todos los venezolanos para favorecer a quien hoy se encuentra en el Poder y que se rehúsa a dejarlo. “Me consumiré con gusto al servicio del Pueblo.”

Es más difícil asimilar una derrota de esa naturaleza, pero aún tenemos objetivos, aún hay un camino. No hay tiempo para el duelo. Los espacios que hemos ganado desde el 2008 no pueden entregarse con resignación. De la naturaleza de las campañas regionales dependerá el esfuerzo que tendremos que hacer para mantener y ganar nuevos espacios. El Gobierno Nacional se ha encargado de centralizar y acumular en Caracas (y más en importante, en Chávez) todo lo que alguna vez se tuvo la intención de descentralizar. Los puertos, aeropuertos y autopistas que constitucionalmente son potestad exclusiva de los Estados le fueron arrebatados a través de una Ley, acciones que en condiciones corrientes y con un Tribunal Supremo de Justicia imparcial y efectivo no hubiesen podido concretar. La eliminación del Fondo Intergubernamental para la Descentralización para sustituirlo por el Fondo de Compensación Interterritorial, la aprobación de la Ley del Consejo Federal de Gobierno apenas en 2010 a causa del veto presidencial en 2005, la activación de la Secretaría General del Consejo Federal de Gobierno sin siquiera un solo miembro de los Estados con Gobernadores de oposición, y la creación del Ministerio del Poder Popular para las Comunas y la Protección Social (un ente adscrito al Gobierno Central) son parte de una vil mentira que busca hacer creer que el Poder se descentraliza, como lo dice la Constitución, cuando en realidad busca concentrarse en el Despacho de la Presidencia.

Desde 1999, año en que la Asamblea Nacional dejó de ser bicameral, Venezuela empieza a perder el sentido de su federalismo. La revisión judicial es una asignatura pendiente, la Sala Constitucional del TSJ permite cada adulteración del sentido de la descentralización en pro de la concentración del Poder en la autoridad nacional. Las esferas de Gobierno regionales y municipales se ven sometidas a un hostigamiento continuo por parte de la Contraloría General cuando no pertenecen a candidatos del partido oficial. De manera que más que la descentralización, se está llevando a cabo la re-centralización del Poder, para poner el Estado entero en manos de un solo Gobierno, de un solo personaje “indispensable” para la Nación.

Es por eso que no solo debemos denunciar el abuso y el ventajismo brutal, sino luchar contra él, vencerlo, y salir a votar el 16 de Diciembre. Corremos con ventaja en muchos Estados del país. Lara, Zulia, Nueva Esparta, Miranda, Carabobo, Táchira, Mérida y Monagas son Estados en los que se presentan oportunidades que no se pueden desaprovechar. En 4 Estados del país, el aliado más fuerte del PSUV, el Partido Comunista de Venezuela, lanzó sus propios candidatos, evidencia de las fracturas internas en el oficialismo. Aún con diferencias, los partidos que conforman la Mesa de la Unidad Democrática van con un solo candidato a todas las Gobernaciones, algo que por sí solo rendirá frutos. Chávez no endosa votos, los resultados regionales no han sido nunca ni serán iguales a los de una elección presidencial. No votar en las elecciones regionales y municipales que se vienen es entregar el país en bandeja de plata al oficialismo, como se hizo en 2004. Se acabó el duelo. A seguir sumando voluntades para las regionales. Sigue en pie la resistencia.