Sunday, October 21, 2012

La autocrítica destructiva


No falta el autor trágico que da color a la desmoralización que sufrió la Oposición venezolana en las elecciones presidenciales del 7 de Octubre pasado. La confusión reinó entre los creían que ganarían y los que esperaban una “guarimba” para desmontar el fraude del que fuimos víctimas en el momento en el que, mucho más temprano de lo que se esperaba, se dio el primer boletín con tendencia irreversible en la sede del Consejo Nacional Electoral. Ahora todos esperamos una reivindicación por las miles de irregularidades que se dieron ese día en todo el país. Los líderes de Oposición salieron a dar la cara por la derrota, vaticinada por las encuestas meses antes, y por todos los venezolanos que buscaban salida de un Gobierno autocrático, excluyente y sin idea de cómo brindar progreso a un Pueblo víctima del mismo clientelismo producto del puntofijismo.

Los partidos del Pacto de Punto Fijo instalaron en Venezuela, y en la mente del pobre y el pobre de mente, un clientelismo terrible del que seguimos siendo víctimas desde la llegada de este Gobierno. Antes que erradicarlo, el gobierno de Hugo Chávez lo profundizó y, con ayuda del populismo más puro, lo llevó a su máxima expresión. Se ha moldeado una masa electoral que ha sido utilizada como un arma en contra de todos aquellos que buscan un cambio en el país, pues es evidente que el que se vino con la victoria del Movimiento V República en 1998, la llamada Revolución Bolivariana, es un tremendo fiasco que hundió más al Pueblo en la dependencia que busca secuestrar todas las voluntades del país para mantenerse indefinidamente en el Poder.

Pero los partidos que en 1958 llegaron al Gobierno también nos dieron a probar la democracia, una conquista invaluable para Venezuela tras tantos años de inestabilidad y dictaduras militares. La renovación de liderazgos fue tan insipiente y virtualmente inexistente que yo pondría en duda la victoria sobre el caudillismo, mucho más aún cuando quien lleva 14 años en el Poder se ha legitimado, aún con atropellos y abusos, 3 veces electoralmente. Ahora que los nuevos líderes se han crecido en los espacios que se les ha permitido, los condenamos por sus blandos discursos y sumisión inexplicable.

La anti política se apoderó de la Oposición a Chávez desde que esta existe, cuando fue el último quien la puso de moda, para arrasar con la razón y la estrategia y dar paso al fanatismo y la desesperación. Estamos desesperados por que Chávez salga del Poder. Muchos aseguran que jamás saldrá por la vía electoral. Condenamos el discurso de nuestros líderes tras la derrota porque no obtenemos de ellos la anti política tradicional, la política imposible de llevar a la práctica sin Chávez y de la que seremos esclavos hasta el 2000-siempre sino organizamos la resistencia seria que lleve a los Tribunales a los bandidos que ocupan el Poder.

La resistencia se construye con Unidad. Desde 2008, dos años después de otra derrota, la Oposición se reunió en torno a nuevos partidos, con nuevos liderazgos. Los nuevos líderes para muchos no son suficiente, ninguno está a la altura de las expectativas. Difiero de esos muchos, tan concentrados en caminar por la calle del medio y de la “autocrítica” que olvidan el propósito de toda la aventura. Mantengo que el liderazgo que se logró edificar y consolidar sobre Capriles Radonski es de naturaleza única, y que el crecimiento de la Oposición ha sido tal que no podemos hablar de derrota. Todos jurábamos con nuestra mano sobre la Biblia que Venezuela había sufrido bastante en estos 14 años, que había sucedido todo lo que llevaría a este régimen al cadalso, pero no es así. Falta sufrir y caer otras veces antes de que se presente la posibilidad de vencer el yugo dictatorial de estas masas moldeadas de corazón sin razón.

Desconcertados por el discurso en el que no consiguen lo que quieren, dicen que hay un pacto secreto, que se vendió al país para apostar por la supervivencia característica de la anti política. Con esto mismo podríamos asegurar que no existe proyecto alterno, que eso que llamamos alternativa democrática es una sanguijuela que no sobreviviría sin Chávez ni pretende hacerlo. Votamos todos por unos cobardes incapaces de hacerse cargo de un país que quedará en ruinas después de tantos años de arrojar dinero a bolsos sin fondo, millones de dólares en subsidios y la destrucción del aparato productivo humano e industrial.

Antes que aceptar la derrota preferimos creer esto, creer que no hay esperanza y que todo por lo que trabajamos es en vano. Incapaces de aceptar que aún falta camino por recorrer, recurrimos a la desmoralización y el derrotismo. Destruimos a nuestros propios líderes, los únicos en capacidad de hacer algo y que han hecho tanto por vencer todos los días un poco más el centralismo, el autoritarismo y el ventajismo con el que este Gobierno ha hecho del Estado su hacienda particular. Seguimos derrotando los abusos de este Gobierno, seguimos sumando voluntades a la causa del cambio, de la paz y la evolución. Debemos seguir ampliando la Mesa y el proyecto, y luchando por denunciar el abuso y ganar nuevos espacios, para obtener la verdadera victoria.

Ha sido y será un largo camino, hemos llevado muchos golpes y hemos caído, pero nos volvemos a levantar. Las victorias que hemos obtenido a través de la organización y la verdadera afiliación por una causa no pueden dejarse perder. Seguimos luchando por un futuro mejor, por la nueva forma de hacer política, lejos de la anti política, el puntofijismo y el actual régimen resentido y lleno de odio. No habrá obstáculo, de donde sea que venga, que no podamos derrumbar, porque Venezuela quiere un verdadero cambio y quiere Progreso, no quiere más enfrentamientos pasionales y románticos sino la reconciliación, y quiere buscar con la razón su propio camino.

Y como dijo Stalin: "¡Ni un paso atrás!"

Tuesday, October 16, 2012

Dios y Federación

Que guayabo tan afortunadamente efímero. La derrota sufrida el pasado 7 de Octubre en las elecciones presidenciales fue difícil de superar, pero el discurso oficial de la oposición estuvo dirigido a mantener la esperanza. En rueda de prensa a medios internacionales, Henrique Capriles habló con serenidad sobre lo que había ocurrido aquí y aseguró que se había enfrentado a todo el aparato del Estado. El brutal atropello del Gobierno el día de las elecciones es una cuestión denunciable, pues no se jugó en igualdad de condiciones. Autobuses de Petróleos de Venezuela S.A., y efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana ayudaron al Partido Socialista Unido de Venezuela a movilizar votos para el Presidente de la República. El Consejo Nacional Electoral abrió nuevos centros de votación con propósitos sumamente dudosos, y asignó como coordinadores de los centros de votación a miembros del PSUV, que junto a los soldados del Plan República se dedicaron a retrasar el proceso en el momento en el que se sabía que Capriles Radonski tenía ganado el día. El Servicio Autónomo de Identificación, Migración y Extranjería (SAIME), permitió la multicedulación de miles de personas que dieron el voto a Chávez más de 3 veces, y es un servicio adscrito al Ministerio de Interior y Justicia, en manos del Gobierno, he allí el detalle. Nos jugaron unas cartas que más nunca les podemos permitir usar, y son denuncias que deben hacerse sin lugar a dudas para asegurar que el ventajismo se reduzca al mínimo. Sin pudor alguno se utilizaron los recursos de todos los venezolanos para favorecer a quien hoy se encuentra en el Poder y que se rehúsa a dejarlo. “Me consumiré con gusto al servicio del Pueblo.”

Es más difícil asimilar una derrota de esa naturaleza, pero aún tenemos objetivos, aún hay un camino. No hay tiempo para el duelo. Los espacios que hemos ganado desde el 2008 no pueden entregarse con resignación. De la naturaleza de las campañas regionales dependerá el esfuerzo que tendremos que hacer para mantener y ganar nuevos espacios. El Gobierno Nacional se ha encargado de centralizar y acumular en Caracas (y más en importante, en Chávez) todo lo que alguna vez se tuvo la intención de descentralizar. Los puertos, aeropuertos y autopistas que constitucionalmente son potestad exclusiva de los Estados le fueron arrebatados a través de una Ley, acciones que en condiciones corrientes y con un Tribunal Supremo de Justicia imparcial y efectivo no hubiesen podido concretar. La eliminación del Fondo Intergubernamental para la Descentralización para sustituirlo por el Fondo de Compensación Interterritorial, la aprobación de la Ley del Consejo Federal de Gobierno apenas en 2010 a causa del veto presidencial en 2005, la activación de la Secretaría General del Consejo Federal de Gobierno sin siquiera un solo miembro de los Estados con Gobernadores de oposición, y la creación del Ministerio del Poder Popular para las Comunas y la Protección Social (un ente adscrito al Gobierno Central) son parte de una vil mentira que busca hacer creer que el Poder se descentraliza, como lo dice la Constitución, cuando en realidad busca concentrarse en el Despacho de la Presidencia.

Desde 1999, año en que la Asamblea Nacional dejó de ser bicameral, Venezuela empieza a perder el sentido de su federalismo. La revisión judicial es una asignatura pendiente, la Sala Constitucional del TSJ permite cada adulteración del sentido de la descentralización en pro de la concentración del Poder en la autoridad nacional. Las esferas de Gobierno regionales y municipales se ven sometidas a un hostigamiento continuo por parte de la Contraloría General cuando no pertenecen a candidatos del partido oficial. De manera que más que la descentralización, se está llevando a cabo la re-centralización del Poder, para poner el Estado entero en manos de un solo Gobierno, de un solo personaje “indispensable” para la Nación.

Es por eso que no solo debemos denunciar el abuso y el ventajismo brutal, sino luchar contra él, vencerlo, y salir a votar el 16 de Diciembre. Corremos con ventaja en muchos Estados del país. Lara, Zulia, Nueva Esparta, Miranda, Carabobo, Táchira, Mérida y Monagas son Estados en los que se presentan oportunidades que no se pueden desaprovechar. En 4 Estados del país, el aliado más fuerte del PSUV, el Partido Comunista de Venezuela, lanzó sus propios candidatos, evidencia de las fracturas internas en el oficialismo. Aún con diferencias, los partidos que conforman la Mesa de la Unidad Democrática van con un solo candidato a todas las Gobernaciones, algo que por sí solo rendirá frutos. Chávez no endosa votos, los resultados regionales no han sido nunca ni serán iguales a los de una elección presidencial. No votar en las elecciones regionales y municipales que se vienen es entregar el país en bandeja de plata al oficialismo, como se hizo en 2004. Se acabó el duelo. A seguir sumando voluntades para las regionales. Sigue en pie la resistencia.

Wednesday, October 10, 2012

La lucha es el camino


El corazón late más lento cuando después de tanto esfuerzo se pierde una batalla, pero es una de muchas por venir, y todos nos caemos para aprender a levantarnos. Seis millones y medio de venezolanos se decepcionaron el domingo al ver derrotadas la razón y el furor de una causa que se daba ganadora. Nos enfrentamos a una maquinaria y un ventajismo monstruosos, y aún así redujimos la brecha inmensa entre quienes aprueban la gestión y quiénes no. Yo como politólogo, soy testigo de un nuevo fenómeno, un mismo Pueblo ha dejado democráticamente a un solo hombre permanecer en el Poder por 20 años.

Ante un desmesurado e ilegal ventajismo por parte del oficialismo (micros que favorecían la gestión, cadenas nacionales de radio y televisión y el derroche del erario público) se levantó una gran parte del país para darle un para’o al autoritarismo. Se ha concretado la dictadura de las masas, otra gran parte del país que quiere ver derrotada a una élite que gobernó el país excluyéndolos durante casi 50 años, un concepto de élite que se ha visto degenerado por el discurso oficial para convertirse en esos seis millones y medio de hermanos venezolanos. Si algo demuestra los resultados electorales del domingo es la profunda división que cada día se acentúa más en nuestro país.

Un sector del colectivo “oposición” asegura que hubo un fraude electoral, que los resultados se voltearon y que la Fuerza Armada se puso del lado del status quo. Que los líderes de la resistencia se vendieron y negociaron nuestra victoria ¿Es que acaso no estábamos conscientes de a qué nos enfrentábamos? Ese Goliat llamado Estado, cuyos recursos utilizó este Gobierno para perpetuarse en el Poder por otros seis años, destrozando y adulterando en el camino decenas de principios democráticos tradicionales.

El ventajismo fue definitivo en los resultados finales. La llamada “operación remate” del oficialismo, activada después de la 1pm, que incluyó hostigamiento y amenazas por parte de los seguidores de este régimen; el miedo inculcado en los miles de trabajadores públicos, votos secuestrados por medio de la expropiación masiva de empresas privadas y la politización de la administración pública; chantaje a través de las grandes misiones electorales; millones de dólares a disposición del partido oficial provenientes del ingreso público; poderes públicos secuestrados; propaganda y campañas maestras financiadas con los recursos públicos.

Esto último, aunado al inmenso gasto público para aumentar la sensación de bienestar y el discurso moderado a modo de placebo para ganar confianza, le ganaron la elección al Presidente de la República, reelecto para un tercer período constitucional de 6 años. Desde la Torre T de Súmate Zulia, donde recibimos la mitad de las actas del Estado Zulia, y donde permanecí hasta las 3 de la madrugada de ese día, escuchábamos las denuncias que iban a la Sala Situacional instalada con nosotros. Cuentos que hielan la sangre. A medida que llegaban las denuncias entendíamos que nos estaban jugando una broma, que este proceso electoral era una vil burla, aprovechado por el Gobierno para legitimar su régimen vitalicio. Para el Gobierno, perder no era una opción, jamás lo fue y de eso se estaban asegurando.

Cientos de irregularidades aseguraron una victoria por más de millón y medio de votos para el oficialismo, una brecha que de ser más pequeña, habría significado un enorme golpe al ego de Hugo Chávez y la Revolución que lidera. Para legitimarse, la brecha debía ser más grande de lo que justamente hubiese terminado siendo. 65.000 votos fueron a Reina Sequera, que llegó tercera gracias al apoyo de un partido de maletín que a última hora se volteó, con toda la intención de restar votos a la opción de Henrique Capriles Radonski (véase www.cne.gob.ve). Las personas que votaron por Unidad Democrática (no la Mesa de la Unidad Democrática), pulsaron el rostro de Capriles, pero sus votos fueron a esta otra señora. 65.000 votos no empobrecen ni enriquecen a nadie, dice uno. Además, las inconsistencias detectadas en las actas de escrutinio atienden a los votos que fueron a los partidos que se retiraron en último momento (Piedra y otros dos). Otros 280.000 votos nulos, votos que les aseguro en su gran mayoría hubiesen ido a la causa de la resistencia. Aquí no hubo fraude, pero si hubo trampa, y por parte de un adversario que cuenta con recursos materiales y legales ilimitados para hacer de las suyas en este país. Una terrible jugarreta que le costó al país 6 años más de caos institucional y corrupción.

El árbitro está tan vigilado por todas las tendencias políticas e infiltrado hasta tal punto por todos los partidos que realmente es improbable la idea de un fraude, mucho menos cuando estaba en juego la Presidencia de la República. Cumplí 22 años este lunes, con el corazón y la razón decepcionados. La medianoche del 8 de Octubre me agarró trabajando, haciendo un trabajo que era necesario para comprobar nuestra derrota, con una gran tristeza en el corazón, pero convencido de que la lucha no se ha acabado y con el presentimiento de que este Gobierno caerá por sus propios medios antes del 2019.

Aún con todo lo que sucedió, el domingo conocimos a una oposición fortalecida, unida bajo una sola bandera. Con respecto a la elección presidencial de 2006, se redujo la brecha un 15%. De una relación 63-37 pasamos a una 55-44. La aprobación de la gestión del Gobierno en 6 años bajó en todo el país, y el apoyo a la Oposición subió exponencialmente. Los resultados regionales del domingo se vieron fácilmente afectados por la cantidad de votos nulos. El engaño está planificado con todo el propósito de desmoralizar a la resistencia para que, como se hizo en 2004, se de la retirada y hagan de Venezuela un Estado unitario re-centralizado. Sin embargo, bajo la bandera de la Unidad reconquistamos estados y alcaldías en 2008 y volvimos a la Asamblea en 2010, secuestrada por el partido oficial. Logramos la participación de 3 millones de venezolanos en elecciones primarias, y este domingo 6 millones y medio de nosotros alzamos la voz e hicimos temblar la seguridad de un mandamás con aspiraciones totalitarias, que moderó su discurso y llamó al “majunche” por su nombre, por primera vez en seis meses de campaña.

Henrique Capriles Radonski logró junto a nosotros una unidad, fe y esperanza de la que nadie había sido testigo en estos 14 años de Gobierno. El furor que provocó su liderazgo y la idea que defendía de la nueva política, fue de una naturaleza única en todos estos años. Henrique se ha consolidado como nuestro líder, con principios incorruptibles. Con un discurso sin enfrentamiento, odio ni división, logró probar que gran parte del país quiere un cambio, no quiere un perpetuo enfrentamiento entre hermanos. Derribó obstáculos que tanto miembros del oficialismo como de la oposición le impusieron y aún así logró tanto, porque el corazón sincero hace de la razón su arma, y los principios hacen grande la democracia ¡Gracias, Henrique!

Con el corazón en un puño, regresemos al campo de batalla, conscientes del adversario que enfrentamos como también de nuestra indetenible e innegable fuerza. Los espacios recuperados no se pueden dejar perder, y estoy seguro de que con una gran participación conquistaremos otros nuevos. Yo soy de los 6 millones y medio que no dejarán a este Gobierno hacer de las suyas con su autoritarismo de película, yo me pongo mi gorra, y voto en diciembre, en abril y cuantas veces sea necesario hasta ver a Venezuela recuperar el principio de la alternabilidad en el Poder y verla andar por el Camino del Progreso. Aún Hay un Camino. “Si pierde la Vinotinto, ¿no volvemos al estadio?”.