Lo que sucedió ayer fue el producto muy previsible de la mezcla de un conjunto de factores que para muchos no representaba algo digno de atención. La inmensa abstención, que perjudica tanto a la Oposición en comicios regionales y parlamentarios, es lo que le valió una nueva derrota electoral en menos de tres meses: 20 estados para el Oficialismo y 3 para la Oposición.
En los años 2000 y 2008, cuando la participación aumentó, las Gobernaciones se mantuvieron para la Oposición, pero cuando en 2004 la abstención superó el 60%, solo se ganaron dos: Zulia y Nueva Esparta. En el 2004, la abstención fue generada por el terrible despecho electoral que significó la derrota en el referéndum revocatorio contra el Presidente de la República. Del mismo modo, este año después de la victoria de Chávez el 7 de Octubre, era de esperarse el alto índice de abstención, que se mantuvo en o más del 50%. Además, debe incluirse el boost de participación otorgado por la vulgar manipulación de la salud del Presidente para fines políticos, asegurando que la victoria sería un tributo a su embalsamada persona.
Debemos tomar en consideración otros factores como la tradicional apatía a
las elecciones de esta naturaleza, la cercanía de las fiestas y las vacaciones,
y el más importante de todos: el descontento. ¿Qué significa la derrota de los
partidos regionales más fuertes de Venezuela? La derrota de Proyecto Venezuela
y de Un Nuevo Tiempo Contigo, en Carabobo y Zulia respectivamente, debe ser
analizada cuidadosamente. En la ciudad de Maracaibo, durante los últimos meses
fuimos testigos de una apresurada ola de asfaltados y bacheos sin precedente.
En los informes de gestión de la Gobernación se leen millones de bolívares
invertidos, más que en infraestructura, en dádivas casi exactamente iguales a
las que da el Gobierno nacional, de la misma manera y con el mismo propósito:
moldear la masa de votantes. Tanto el Gobierno nacional como el regional acentuaron
el populismo que juraron derrotar tras la caída del bipartidismo. El resto del
tiempo, se echan fresquito en la poltrona.
El Gobierno nacional inyecta millones de bolívares en la economía
venezolana durante el año electoral más importante, con lo que genera la
sensación de bienestar que le vale la victoria en los comicios. Esto hace a sus
votantes seguidores del dinero, no de postulados ideológicos. Lo mismo sucedía
con UNT, y el riesgo que se corre siempre con esta táctica es la infidelidad de
los votantes, sufriendo la suerte que se sufrió ayer. No puedo hablar por
Proyecto Venezuela, pero los comentarios que escuché de allegados en Valencia
era que la confianza (por parte del partido), la inactividad (por parte de los activistas)
y la abstención (por parte de los votantes) permitiría al candidato del PSUV
hacerse con la Gobernación que históricamente perteneció a la dinastía Salas.
De manera que no solo podemos culpar a quienes no fueron a votar, sino
también a los dirigentes de ambos partidos. La falta de renovación del
liderazgo político y el continuismo provocó la debacle del bipartidismo, y lo
mismo le costó a estas dos fuerzas regionales en nuestros tiempos. La campaña
del “Pa’l Zulia lo Zuliano” no caló con suficiencia en una masa de votantes
descontenta con la dinastía Rosales. Es así como se pierde terreno, con la
testarudez y la politiquería, frente al monstruo que hoy llamamos Estado. La
responsabilidad no recae entonces tanto sobre el votante que se abstiene, sino
en el gobernante que se impone, de la misma forma en la que impone los suyos
Hugo Chávez. La crítica debe ser fuerte, pues debe ayudar a evitar derrotas
como las de ayer.
Hoy tenemos un escenario curioso. 11 Gobernaciones están en manos de militares disfrazados de civiles, y la Presidencia está en manos de un Presidente-Comandante ¿Caudillismo democrático? Una imagen dantesca: volvemos a ser la Capitanía General de Venezuela, 200 años después. El contrato federal se ha roto, se ha hecho trizas, para dar paso al Estado Comunal, la centralización en su máxima expresión.
La presencia de la Oposición se redujo fuertemente ayer. Pasamos de
conquistar 5 Gobernaciones (Zulia, Táchira, Nueva Esparta, Miranda y Carabobo),
más una posterior a las elecciones (Lara), a contentarnos con 3 estados (Lara,
Miranda y Amazonas). Gran parte de las áreas metropolitanas de gran valor se
perdieron, pero nos queda un premio de consolación. De hecho, más que de
consolación, diría que es un logro importante para resaltar: la victoria de
Henrique Capriles Radonski en Miranda. La presencia en el escenario político de
este personaje se fortalece cada día. El discurso que dio ayer fue honesto y transparente,
expresó su felicidad por Miranda pero su tristeza por el resto de Venezuela. No
enarboló sonrisa allí donde no la sentía. Fue un discurso de líder, su
naturaleza de candidato nacional continúa más viva que nunca.
El ex candidato
presidencial y su rumorado Vicepresidente, Henri Falcón, allí en sus puestos de
combate. Hoy se hace más evidente que nunca que lo que rendirá frutos de ahora
en adelante es la gestión de calidad, no la pobre politiquería. Avanzada
Progresista, célula disidente del partido Patria Para Todos, y el Movimiento Primero
Justicia, a la cabeza del movimiento opositor en Venezuela. La Unidad deberá
reestructurarse en torno al nuevo escenario, y nuestro deber es acompañarla con
votos.
"Creo que el sabe lo que es Roma. Roma es la plebe. Haz magia para ellos y se distraeran. Toma sus libertades y aún aplaudirán. El corazón latente de Roma no está en el mármol del Senado, está en la arena del Coliseo. Les traerá la muerte... Y lo amarán por eso."
"Creo que el sabe lo que es Roma. Roma es la plebe. Haz magia para ellos y se distraeran. Toma sus libertades y aún aplaudirán. El corazón latente de Roma no está en el mármol del Senado, está en la arena del Coliseo. Les traerá la muerte... Y lo amarán por eso."