De un momento a otro, en la
ansiosa espera de las elecciones presidenciales del 7 de Octubre de 2012, brotaron
las encuestas arrojando sondeos que favorecen por amplio margen a un candidato
u otro. Lo cierto es que es muy temprano para las encuestas. Se están contando
los pollitos muchos antes incluso de haber sido concebidos.
Aunque la campaña del candidato
de la Mesa de la Unidad Democrática, Henrique Capriles, está ya concebida y
lista para arrancar, no lo ha hecho en su totalidad. Y no lo ha hecho en su
totalidad porque esta está pautada para empezar, según el calendario del Consejo
Nacional Electoral, el 1 de Julio. El candidato de la oposición debe cuidarse
muchísimo, estando todos los poderes al servicio del oficialismo, sobre lo que
dice y hace antes de esa fecha, pues podría estar incurriendo en varias
oportunidades (a interpretación conveniente, según sea el caso) en violación de
la ley.
Debemos recordar que para el
candidato del Partido Socialista Unido de Venezuela no hay límites. En la
Asamblea Nacional, hace poco menos de una semana, se aprobó una absurda
cantidad de dinero para propaganda de programas oficiales (misiones, gestión,
etc.), cosa que beneficiará directamente a la campaña del Presidente de la
República, Hugo Chávez. Esto, entre otras cosas (como cadenas nacionales de
radio y televisión, y el extenso dominio de medios de comunicación), son
ventajas que en principio deberían valerle al menos un llamado de atención,
pero no existe valor ni disposición por parte de los voceros de los Poderes
Públicos para hacer tal cosa.
A la candidatura de Capriles
Radonski han acudido, no con malas intenciones, muchos líderes simpatizantes y
miembros de la oposición venezolana. Álvaro Uribe, ex-presidente de la
República de Colombia, en una torpe y burda arremetida vía Twitter hacia el
candidato del PSUV, hizo daño a la campaña de la MUD. Otro fue Yon Goicoechea,
quien en medio de un año electoral hizo un uso sumamente imprudente de su
posición llamando “imbecilidad colectiva” a la celebración de la victoria de
Pastor Maldonado en la Fórmula 1. Muy cierto y coherente lo que decía
Goicoechea en su artículo sobre este personaje siendo una “gran ironía”, pues
el multimillonario apoyo del Gobierno a su participación a través de Petróleos
de Venezuela S.A., en un Estado que busca hacerse llamar Socialista, fue
efectivamente “la victoria del Capitalismo, solo en Socialismo.” Pero
Goicoechea, como líder que pretende ser, debe ser más cuidadoso, no tanto con
los descalificativos, sino a quién están dirigidos.
Podemos contar, créase o no, los
videos que dieron la vuelta a Venezuela a través de las redes sociales y los
medios de comunicación, como lo fueron “Caracas, Ciudad de Despedidas”, y la
coreografía de un baile para la marcha que acompañó al candidato de la MUD.
Ya antes he dicho que con los
espacios que ha recuperado la oposición, con los resultados electorales de las
pasadas elecciones legislativa y regional, y las primarias, basta para ganar
las elecciones del 7-O.
El día de ayer conocimos el poder
de convocatoria del candidato de la MUD, Henrique Capriles Radonski. Esa
concentración multitudinaria si fue una verdadera encuesta. Lamentablemente no
supo aprovechar la excelente oportunidad para hacer un discurso de altura a la
ocasión y que sintetizara todo lo que su candidatura representa. En su lugar
fuimos testigos de un discurso sin sustancia. Manejó muy bien la semántica,
pero lo tiró todo al piso con su voz quebrada y las innumerables pausas y
silencios durante su tiempo en tarima.
A estas alturas del partido,
faltando menos de un mes para el inicio de la campaña, se hace urgente un
asesor de oratoria y discurso que ponga en orden las habilidades de Radonski
¿Dónde está el candidato que no ha perdido una sola elección hasta la fecha? Un
asesor de este tipo no es para construir un candidato de mentira, no vendrá a
crear un producto vacío, debe enseñar a explotar los puntos clave del discurso.
El proyecto progresista implica
inclusión sin exclusión, allí donde el empleado público no sea rehén del Estado
para fines políticos, donde no existen listas; allí donde no se asfixia la
economía por la terquedad de una idea desgastada cuyo único fundamento válido
parecen ser los sentimientos y el corazón; donde se abre un nuevo camino entre
dos tendencias históricamente antagónicas; donde se une un solo país, sin
discursos de odio o intolerancia; donde hay empresa privada sin persecuciones y
amenazas, con garantías, con vocación social, dimensión humana, y donde hay
empleo; donde la educación vuelva a ser el pilar de una sociedad perdida a
mediados del siglo XX; donde hay división de poderes y Estado de Derecho; donde
la Justicia es independiente y efectiva, no un arma para perseguir y hostigar; donde
no hay hiperinflación, control cambiario, e inseguridad jurídica; donde hay un
sistema de salud eficiente, con infraestructura renovada, no paños de agua
caliente ni sistemas paralelos con subsidios multimillonarios; donde existe descentralización; donde hay un verdadero plan
nacional, que nada tenga que ver con
Washington, o con Beijing y la Habana; donde no se está de acuerdo con el abuso
israelí contra el pueblo palestino, pero tampoco se complace a las masacres del
gobierno sirio o libio, y la testarudez del gobierno iraní; una Venezuela donde hay seguridad y
oportunidades…
¿Dónde está ese proyecto? ¿Por
qué se pierden oportunidades como la de ayer para esclarecer el panorama en
cuanto al programa de gobierno? Después del 5 de Julio no habrá tregua. En una
elección y la guerra, todo se vale. Esperemos que Capriles sepa capitalizar los
votos necesarios para ganar la contienda y logremos llevar a Venezuela por el
camino del cambio y el progreso.

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