Friday, March 22, 2013

Cómo ganar o perder las elecciones presidenciales del 14 de Abril de 2013


Las elecciones presidenciales convocadas para el 14 de Abril tras decretarse la falta absoluta del Presidente de la República merecen unas cuantas consideraciones. Primero, es de hacer notar que el cierre de campañas y la víspera de las elecciones se verán marcadas por la imperdible celebración del retorno de Chávez a Miraflores el 13 de Abril de 2002, una especie de efeméride para sus seguidores. Si el Consejo Nacional Electoral las convocó para esta fecha por esta razón, lo desconozco, pero si es altamente sospechoso.

Segundo, hagamos algo de historia para recordar y reconocer errores cometidos durante elecciones pasadas. Hugo Chávez, fue un formidable adversario, invicto en todos los procesos electorales celebrados durante la Quinta República, a excepción de dos comicios de naturaleza no presidencial. Existe evidencia que pareciera comprobar empíricamente que su conexión con el Pueblo era exclusivamente populista, es decir, el aumento estrafalario del gasto público en años electorales dirigido a mejorar la percepción de una “buena situación” era lo que le valía los votos en elecciones. Sin embargo, eso sería, a mi parecer, negar que el Presidente Chávez obtenía la simpatía de sus seguidores por el mensaje que transmitía y su particular carisma.

La naturaleza del liderazgo que Hugo Chávez ejerció sobre todo el Pueblo venezolano, tanto oficialista como opositor, no puede ser pasado por alto. Dick Morris, en su bestseller “El Nuevo Príncipe”, dedica páginas a explicar por qué el mensaje es más valioso que el dinero en campañas electorales. Si bien Morris dirigió campañas ganadoras en los Estados Unidos, en Venezuela hubiese perdido estrepitosamente las elecciones. En los Estados Unidos, el electorado no es solo mucho más maduro que el venezolano al momento de debatir cuestiones de la agenda pública, sino que sabe interpretar la inmensa cantidad de información con la que los medios de comunicación los bombardean diariamente. En Venezuela, el electorado es bombardeado a cada segundo por medios de comunicación que se dedican, más que a dar información, a crear una cerrada matriz de opinión. Son los casos del canal más visto en manos del Estado, Venezolana de Televisión, y el canal de noticias privado, Globovisión.

Debemos reconocer el peso del mensaje que transmitía Hugo Chávez si el objetivo es derrotar a sus herederos políticos.

Tercero, aunado al mensaje ideológico y el fantasma de un dogma que hace ciegos a sus seguidores a muchas cuestiones, está el constante recordatorio de lo que fue la oposición venezolana de hace diez años. Yo me niego a llamar ignorante a un Pueblo que tenía todo el derecho de desterrar a la política de la Cuarta República, y tampoco considero la superación un crimen. Si bien la carrera política de Nicolás Maduro, heredero de Chávez, careció de méritos para su vertiginoso ascenso, el haber sido chofer de Metrobus no lo hace menos digno que Henrique Capriles de ejercer la Presidencia. Los argumentos de la oposición deben dejar por fuera el complejo de superioridad y los insultos, de lo contrario estaremos fortaleciendo el dogma que Hugo Chávez acentuó en la clase social que predomina en Venezuela.

Cuarto, no solo está la cuestión de la Cuarta República, está la cuestión de la oposición golpista. Todos los improperios lanzados a diestra y siniestra contra los dirigentes de oposición (fascistas, golpistas, imperialistas, saboteadores, etc.) están de alguna forma justificados por el comportamiento de dicha resistencia durante los primeros años del Gobierno del Presidente Chávez. Aquella oposición, de la que debemos distanciarnos, jugó en el año 2002 al intervencionismo norteamericano cuando en Abril de ese año pretendieron romper con el hilo constitucional del Poder. El fantasma de esos errores aún se cierne sobre la credibilidad de la dirigencia opositora, y esto promueve lo que Juan Vicente León muy bien reflejaba en un artículo publicado en la página web de El Universal, parte de un especial sobre el Presidente Chávez. En el referido texto, León cuenta que al momento previo a la publicación de unas encuestas fue al Zulia a chequear el trabajo de campo, y que le bastó con una conversación que tuvo con una señora en un ranchito de Maracaibo para comprender la situación: “Le pregunté si había sido encuestada, y me dijo que sí. ¿Por quién va a votar? Por Chávez. ¿Por qué? Pa’ que se fuñan. ¿Quiénes? Los de arriba, que son culpables de lo que nos pasa aquí.” Consignas como “No volverán” alimentan el resentimiento de esa clase cuyo máximo móvil es que aquellos “se fuñan”, y que quieren ver a sus adversarios derrotados, “pulverizados”.

Tras la huelga petrolera, el golpe de Estado, las denuncias de fraudes electorales, y la permanente guerra económica que aqueja al sector público fue lo que radicalizó el régimen chavista. Chávez dejó de ser el civil con el que había llegado al Poder y se aferró, hasta el día de su muerte, al militar que se formó para ser. Nada escapaba de su control. Leyes habilitantes, centralización, decretos inconstitucionales, expropiaciones, todo parecía atender a la voluntad de un solo hombre. Alcahueteado por un estamento militar complacido con su nuevo estatus y sueldo abominable, y una sociedad que justificaba los medios para acabar con una amenaza que sembraban cada vez más profundo en sus mentes.

Quinto, Nicolás Maduro está montado sobre una ola, no anti sistema como aquella que llevó a Chávez al Poder, sino una de duelo que, potenciada por el inmenso aparato del Estado, puede llevar a catapultarlo hasta la Presidencia de la República. El flagrante desvío del erario público que se evidencia con la campaña que se hace a las afueras de las sedes de compañías de la administración pública como el SENIAT y PDVSA, entre otras cuestiones, es la razón por la que el Partido Socialista Unido de Venezuela no necesita una casa del pueblo en cada localidad del país. Cada MERCAL, cada taquilla de CORPOELEC, cada agencia del Banco Bicentenario, puede muy fácilmente servir de punto rojo para hacer campaña por el candidato del oficialismo. Nos enfrentaremos nuevamente a todo el abuso de Poder y de recursos del que es capaz este Gobierno, pero Maduro aún se ve en claros aprietos.

Con una especie de Junta Cívico Militar que lo soporta, Maduro muy difícilmente podrá llegarle siquiera por los talones al líder que fue el Presidente Chávez. El carisma, el liderazgo, y sobre todo, los votos, son cuestiones que no se endosan fácilmente. Además, el eventual espectáculo mediático que se transmitía, a veces en cadena nacional de radio y televisión, para distanciar a Chávez de los problemas del país, pone en evidencia a su gabinete, incluyendo a Maduro, y llegó a generar en la población el famoso argumento de que “Chávez es bueno, los culpables son los inútiles que lo rodean.” Rueda video tape: http://www.youtube.com/watch?v=CdBiM80_ius

Sexto, Henrique Capriles Radonski, cuenta con una base electoral de poco más de 6 millones y medio de votantes propios. Sería absurdo asumir que tanto esos electores, como los 8 millones que votaron por Hugo Chávez (no por Nicolás Maduro) en las elecciones presidenciales del 7 de Octubre, asistirán íntegramente a votar el 14 de Abril de este año. Pero podemos predecir una inmensa abstención que históricamente beneficia a la oposición en elecciones de esta naturaleza. Mientras que hay una alta posibilidad de que se complique esa transformación del duelo en fuerza electoral, la esperanza de muchos venezolanos que votaron por Capriles Radonski puede verse repotenciada por la ausencia del todopoderoso Hugo Chávez. Lo que se percibe es que mientras Nicolás se arropa en la imagen de Chávez y realiza fabulosas presentaciones televisivas, Henrique recorre el país con una nueva especie de mítines tipo asamblea que lo ponen cara a cara con un Pueblo que hoy duda de la capacidad de Maduro para darle continuidad a la Revolución.

Alerta permanente. La célebre foto del arma apuntando a un televisor donde aparece Capriles dando un discurso, la teoría de la inoculación del cáncer, y las supuestas acusaciones de voceros del Gobierno a personajes políticos de los Estados Unidos sobre planes para “dañar” a Henrique atienden a una sola cosa: plantar miedo en la dirigencia opositora y en el mismo Henrique, y peor aún, promover ataques de fanatismo dentro del chavismo radical que pudiese lanzarse cual kamikaze a defender la Revolución. Y no es solo Henrique quien está en peligro, el chavismo radical dolido por la pérdida de Chávez fue capaz de intentar linchar a una periodista colombiana frente al Hospital Militar el día de la muerte del Presidente, y es capaz de interceptar una marcha violentamente, como sucedió el día 21 de Marzo en Caracas cuando encapuchados atacaron a la que se dirigía al Consejo Nacional Electoral. Todo con el pretexto de “defender la Revolución”.

El candidato opositor que se presenta hoy hizo carrera política en la Quinta República. Asistió en la Constituyente, tuvo gestiones modelo durante su período como Alcalde de Baruta, cargo que ganó por dos períodos consecutivos, y es Gobernador del Estado Miranda desde el año 2008 hasta el año 2017. El apoyo es evidente. Logró amasar una fuerza electoral que acortó en 10% la brecha entre oficialismo y oposición con respecto a los resultados de las elecciones presidenciales de 2006. Henrique Capriles no es un personaje cualquiera. No es representante de la vieja élite, ni por ser rico de cuna representa una amenaza para el Pueblo. El Libertador Simón Bolívar nació rico, y liberó casi toda la América del Sur del yugo español. Venezuela se merece algo mejor, mejor que el bipartidismo y su élite corrupta, que olvidó su pasado y su propósito, y mejor que esta otra élite boliburguesa, corruptos de mente que predican socialismo y gozan el capitalismo. Venezuela merece una nueva política, y una gestión que nos devuelva verdaderamente nuestra Soberanía, paz y tranquilidad.

Sépitmo, el triunfalismo es mortal para cualquiera de las campañas. Si bien hemos percibido una buena cantidad de chavistas que no están dispuestos a ser maduristas, no se debe asumir que es el caso para todos. Las características de esta cortísima campaña permiten decir que esto será una especie de pelea de callejón entre los candidatos, que pescan en aguas revueltas. La rectora del Poder Electoral se puso en evidencia durante el funeral de Chávez como simpatizante del régimen al usar el brazalete conmemorativo del golpe del 4 de Febrero, si antes alguien podía decir que no era así, ya está seguro de su inclinación política. Sin embargo, el rector Vicente Díaz se ha pronunciado a favor de la oposición en muchas cuestiones, a lo que nadie del sector parece prestarle atención, y es así porque nada ha influenciado su dirección en evitar irregularidades que se presentan a diario en el Consejo Nacional Electoral.

En el Consejo Nacional Electoral efectivamente se mueven profundas influencias partidistas que buscan, como en toda competencia, hacer trampa para ganar. Aún nadie se explica cómo en 3 centros de votación en el Estado Zulia, abiertos solo para las elecciones presidenciales del 7 de Octubre de 2012, se dio el estadísticamente imposible hecho de que el Presidente Hugo Chávez obtuviera el 100% de los votos mientras que Henrique Capriles no obtuvo ni uno. Y eso solo en el Estado Zulia. Es evidente que quien lleva las de ganar en esta situación es el Gobierno. Pero, eso no significa que la oposición no pueda ganar, y tampoco que se la vayamos a poner “bombita” al régimen, lo que me lleva a la conclusión de este séptimo y último punto.

El trabajo que se realiza desde abajo es vital para la victoria de Henrique Capriles. Quien pueda movilizar, deberá movilizar, y quien pueda hacer auditoría, deberá hacer auditoría. Es cierto que el CNE se ve casi asfixiado por el Gobierno, pero no es cierto que pueda manipularse el conteo electrónico de los votos. Lo dijo Capriles en varias oportunidades después de que, tras perder las elecciones, sectores de la oposición cantaron fraude por el evidente abuso de Poder y recursos del que fuimos víctimas el 7 de Octubre. Si a cada testigo de mesa le es otorgada una copia del acta de escrutinio, es de suponer que todos los partidos del Gran Polo Patriótico y de la Mesa de la Unidad Democrática tienen la prueba de los votos emitidos en cada mesa. Esas actas, en el caso de la oposición, fueron revisadas una por una, escaneadas, y enviadas a una base de datos universal que fue publicada en la web. Puedo dar fe de ello porque trabajé en la Torre de Transmisión de Súmate el 7 de Octubre hasta horas de la madrugada. Los resultados del 7O fueron los que presentó el Consejo Nacional Electoral.

Entonces, la fulana trampa no se hace en la transferencia de datos, se hace en el centro de votación. Los guardias nacionales que retrasan el proceso, la estación del elector, motorizados que rodean colegios y buscan intimidar a los votantes, las auditorías que deben ser públicas y que se hacen a puerta cerrada, los multicedulados, la supervisión ilegal del voto, los nuevos centros de votación en zonas retiradas, y a través de casos como el de Tibisay Lucena con un brazalete del 4F que buscan profundizar la desconfianza de quienes adversan al Gobierno en el ente electoral. La trampa y la injusticia se combaten en el centro de votación, se combate siendo testigo, movilizando, auditando, en alerta permanente.

Las medidas económicas adoptadas por Maduro, el evidente aumento de la inflación, el pertenecer al “entorno” inútil, y su falta de carisma (Maduro no es Chávez), son razones por las que cualquier chavista podría no votar en estas elecciones por él para Presidente. Mientras que Henrique, en su gira nacional, con tarjeta única, y con una oposición esperanzada y organizada podría perfectamente ser capaz de ganar las elecciones. En un período tan corto es casi imposible buscar pruebas para intentar predecir números, pero esto es lo que percibo, que me desmientan si estoy equivocado.


Wednesday, March 6, 2013

La Apoteosis de Chávez


La falta absoluta, al fin declarada, nos saca de una época de angustias para introducirnos en otra, sino igual de intensa, peor. El día de ayer, 5 de Marzo de 2013, falleció el Presidente de la República. Desde 1998 hasta el día de ayer, fue Presidente de Venezuela un hombre que sudaba euforia y pasión, y que para sus seguidores era un mecenas de liberación. Quien llegara a entender lo que provocaba en sus fieles, fue la Revolución de las Pasiones, como tantas otras Revoluciones, de las esperanzas, las esperas, las promesas, las ideas, los amores y las obsesiones.

Se puede respirar en el aire hoy la humanidad que se desprende de quien en vida se creyó inmortal. Se siente el dolor de una inmensa masa de venezolanos que creían en el cambio y en el proceso que desde hace casi 15 años se profundiza más y más. La política que dejamos atrás a la llegada de Chávez debe quedarse allí, en el pasado. Las ideas de justicia social e igualdad deben prevalecer, y el abuso de Poder deberá desaparecer.

No lograré oponerme nunca al destierro de la política de la Cuarta República, a la unión de América Latina, a la Independencia y a nuestra Soberanía, a mi Patria, a la Justicia y la Igualdad, al mensaje de unión, al fortalecimiento, enaltecimiento y promoción de nuestra cultura, a la solemnidad de nuestros héroes y símbolos patrios, a la responsabilidad social y la economía social de mercado, al papel del Estado como garante del uso justo de los recursos y la tierra, a los derechos indígenas a la tierra y a reparación por conquistas del pasado, a la inclusión, a un nuevo orden mundial, y la dedicación a Venezuela.

Pero me opuse, me opongo y me opondré siempre a los abusos de Poder, al autoritarismo, a los ataques y la constricción a mi derecho a la libre expresión, al irrespeto a mi voluntad y mi derecho a ser representado, a las políticas desacertadas, a los berrinches, los caprichos y la prepotencia, a los insultos, a la burla, a la negligencia hacia la delincuencia, a los apagones, a la corrupción, a la ineficiencia, al cinismo y la mentira, a los cuentos chinos, a la escasez, a la inflación y la devaluación de mi dinero, a los elementos absurdos pasionales y obsesivos del discurso, a la ideologización, a la deficiente calidad de la gestión y de la democracia, al secuestro de los votos, a la incoherencia y el doble discurso, al uso del erario público para financiar campañas y movilizaciones, a las cadenas nacionales de radio y televisión para publicidad del régimen, a la usurpación de funciones, a los súper poderes, al culto a la personalidad, al hiperpresidencialismo, a la falta de contrapesos y límites, al secuestro de los Poderes Públicos, a la injusticia, al ventajismo, a la hegemonía absoluta de un partido político y sus medios de comunicación, a las dádivas miserables que esclavizan y secuestran a los necesitados y a los pobres de mente y recursos, a los regímenes paralelos, a la exclusión de quienes no son considerados dignos, a la impunidad, y a la miríada de errores y promesas incumplidas.

Vivo la Historia, sobrevivo a este régimen y me resisto, como es mi derecho, a lo que creo incorrecto. Hay un legado de división y odio, que tras su muerte hará efervescencia en contra de quienes se oponen, como yo, a un Gobierno que no admite una oposición auténtica, y que etiqueta de traidor a todo el que opina distinto. La transformación que sufrió en el Poder es evidente a todos, dejó de lado nuevamente el civil con quien llegó al Poder y se aferró hasta su partida al militar que nació y se instruyó para ser.

Seremos testigos de un espectáculo que tendrá como objetivo la apoteosis de Chávez, su mitificación. En la ola del duelo, y con el aparato del Estado a su disposición, cualquier candidato del Partido Socialista Unido de Venezuela podrá ser elegido como próximo Presidente de la República. Chávez será llamado Libertador y Cristo, llevado al Panteón y coronado con una aureola de Santidad. Pero cuando la tristeza vuelva a dar paso al resentimiento, habrá que estar firmes, y habremos de andarnos con cuidado y caución. Lamento honestamente el dolor de tus hijas, por haber perdido a su padre, y el dolor de tu madre, por tener que enterrar a su hijo. Yo te perdono, y deseo descanso eterno a tus restos, ya será el tribunal divino quien emita veredicto. Pero me resisto, y resistimos, hasta que logremos un verdadero Gobierno para todos los venezolanos por igual.