“Dime con quién andas y te diré quién eres”, ese es el título de una entrada publicada en el sitio www.elmonstruovenezolano.blogspot.com. El artículo, publicado el 11 de Abril de 2009, día en que se cumplieron 7 años de uno de los sucesos más terribles de la historia venezolana, habla de las alianzas internacionales de la actual administración venezolana, encabezada naturalmente por el actual presidente de la República, Hugo Chávez.
Para aclarar mi posición frente al asunto debo aclarar que, como humanista, pienso que todo es relativo, pero en algunos casos, simple y llanamente no cabe duda de que algo se define únicamente en una palabra y no hay más interpretaciones. Lo increíble, es que existen personas que, al parecer, no parecen aceptar el hecho de que la Historia nos enseña para bien.
De la Historia aprendemos y establecemos características generales. Por ejemplo, un científico toma una población e identifica características físicas y la tendencia general en su comportamiento, o ratifica hechos que se repiten una y otra vez, entendiendo así que esto es una constante. Cada vez que el científico se encuentra con la misma constante, nota de inmediato que está en presencia de la misma especie que ya antes había analizado. Si sabe que la especie es venenosa, puede tratarla con cuidado, dejarla ir, o eliminarla. Muchas veces el científico, ya sea por reconocimiento o por solidaridad, publica su trabajo. Muchas veces, el ciudadano de a pie, no lee ese tipo de trabajos.
Creo que ese ejemplo es extrapolable al historiador. Aunque no estoy de acuerdo con la dialéctica hegeliana, que me parece excesivamente radical, creo en la función de la Historia como guía para el futuro y para no reincidir en errores pasados. La alianza establecida por el gobierno venezolano con la administración iraní, puede ser vista de muchas formas, desde muchas perspectivas, pero de lo que no cabe duda, es que el gobierno iraní y su líder, es un mal augurio para el proceso y el desarrollo del mundo occidental. Un régimen teocrático musulmán, bien sabido corrupto y encantado con la proliferación de armas nucleares no puede significar nada bueno para aquellos que no compartan sus intereses. Está bien no compartir intereses, bienvenida sea la democracia, pero el problema surge cuando el disidente debe ser eliminado por hereje.
Alianzas con Cuba y China, comunistas en carne y hueso, con una forma de gobierno donde el partido único “popular” es regente de todos los poderes. ¿Cómo dejar nuestra percepción de las cosas y nuestro sentido común por el bien de una revolución cuyo objetivo principal es, no equilibrar la balanza, sino invertir su estado actual? ¿Cómo dejar de lado los valores de una nación de la noche a la mañana? El pasado ni siquiera está claro, pero mucho menos parece estarlo el futuro. Destruyes los cimientos de anteriores gobiernos, que, corruptos o no, levantaron junto con el pueblo la gran mayoría de las instituciones para suplantarlos por instituciones que no tienen ni siquiera un objetivo determinado. Cuesta creer que eso sea progreso. Cuesta creer que resulte en desarrollo.
Muchas de las cosas que entendemos dependen en gran medida de nuestros puntos de vista. Noam Chomsky dice que nuestra percepción del mundo y los valores occidentales nublan nuestra visión para identificar los crímenes de nuestra democracia. Yo, yo voto siempre por el mejor de dos males.