Tuesday, October 16, 2012

Dios y Federación

Que guayabo tan afortunadamente efímero. La derrota sufrida el pasado 7 de Octubre en las elecciones presidenciales fue difícil de superar, pero el discurso oficial de la oposición estuvo dirigido a mantener la esperanza. En rueda de prensa a medios internacionales, Henrique Capriles habló con serenidad sobre lo que había ocurrido aquí y aseguró que se había enfrentado a todo el aparato del Estado. El brutal atropello del Gobierno el día de las elecciones es una cuestión denunciable, pues no se jugó en igualdad de condiciones. Autobuses de Petróleos de Venezuela S.A., y efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana ayudaron al Partido Socialista Unido de Venezuela a movilizar votos para el Presidente de la República. El Consejo Nacional Electoral abrió nuevos centros de votación con propósitos sumamente dudosos, y asignó como coordinadores de los centros de votación a miembros del PSUV, que junto a los soldados del Plan República se dedicaron a retrasar el proceso en el momento en el que se sabía que Capriles Radonski tenía ganado el día. El Servicio Autónomo de Identificación, Migración y Extranjería (SAIME), permitió la multicedulación de miles de personas que dieron el voto a Chávez más de 3 veces, y es un servicio adscrito al Ministerio de Interior y Justicia, en manos del Gobierno, he allí el detalle. Nos jugaron unas cartas que más nunca les podemos permitir usar, y son denuncias que deben hacerse sin lugar a dudas para asegurar que el ventajismo se reduzca al mínimo. Sin pudor alguno se utilizaron los recursos de todos los venezolanos para favorecer a quien hoy se encuentra en el Poder y que se rehúsa a dejarlo. “Me consumiré con gusto al servicio del Pueblo.”

Es más difícil asimilar una derrota de esa naturaleza, pero aún tenemos objetivos, aún hay un camino. No hay tiempo para el duelo. Los espacios que hemos ganado desde el 2008 no pueden entregarse con resignación. De la naturaleza de las campañas regionales dependerá el esfuerzo que tendremos que hacer para mantener y ganar nuevos espacios. El Gobierno Nacional se ha encargado de centralizar y acumular en Caracas (y más en importante, en Chávez) todo lo que alguna vez se tuvo la intención de descentralizar. Los puertos, aeropuertos y autopistas que constitucionalmente son potestad exclusiva de los Estados le fueron arrebatados a través de una Ley, acciones que en condiciones corrientes y con un Tribunal Supremo de Justicia imparcial y efectivo no hubiesen podido concretar. La eliminación del Fondo Intergubernamental para la Descentralización para sustituirlo por el Fondo de Compensación Interterritorial, la aprobación de la Ley del Consejo Federal de Gobierno apenas en 2010 a causa del veto presidencial en 2005, la activación de la Secretaría General del Consejo Federal de Gobierno sin siquiera un solo miembro de los Estados con Gobernadores de oposición, y la creación del Ministerio del Poder Popular para las Comunas y la Protección Social (un ente adscrito al Gobierno Central) son parte de una vil mentira que busca hacer creer que el Poder se descentraliza, como lo dice la Constitución, cuando en realidad busca concentrarse en el Despacho de la Presidencia.

Desde 1999, año en que la Asamblea Nacional dejó de ser bicameral, Venezuela empieza a perder el sentido de su federalismo. La revisión judicial es una asignatura pendiente, la Sala Constitucional del TSJ permite cada adulteración del sentido de la descentralización en pro de la concentración del Poder en la autoridad nacional. Las esferas de Gobierno regionales y municipales se ven sometidas a un hostigamiento continuo por parte de la Contraloría General cuando no pertenecen a candidatos del partido oficial. De manera que más que la descentralización, se está llevando a cabo la re-centralización del Poder, para poner el Estado entero en manos de un solo Gobierno, de un solo personaje “indispensable” para la Nación.

Es por eso que no solo debemos denunciar el abuso y el ventajismo brutal, sino luchar contra él, vencerlo, y salir a votar el 16 de Diciembre. Corremos con ventaja en muchos Estados del país. Lara, Zulia, Nueva Esparta, Miranda, Carabobo, Táchira, Mérida y Monagas son Estados en los que se presentan oportunidades que no se pueden desaprovechar. En 4 Estados del país, el aliado más fuerte del PSUV, el Partido Comunista de Venezuela, lanzó sus propios candidatos, evidencia de las fracturas internas en el oficialismo. Aún con diferencias, los partidos que conforman la Mesa de la Unidad Democrática van con un solo candidato a todas las Gobernaciones, algo que por sí solo rendirá frutos. Chávez no endosa votos, los resultados regionales no han sido nunca ni serán iguales a los de una elección presidencial. No votar en las elecciones regionales y municipales que se vienen es entregar el país en bandeja de plata al oficialismo, como se hizo en 2004. Se acabó el duelo. A seguir sumando voluntades para las regionales. Sigue en pie la resistencia.

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